Los resultados de las pruebas Aprender 2025 volvieron a dejar al descubierto una realidad que en Salta no es nueva: existe una marcada diferencia de rendimiento entre los estudiantes de escuelas públicas y los de gestión privada.
Mientras los chicos de los colegios privados logran ubicarse con mayor frecuencia en los niveles más altos de desempeño, en las estatales son más los que quedan por debajo de lo básico, especialmente en Matemática, el área donde la provincia arrastra las mayores dificultades.
Según los datos oficiales, en Lengua el 54,8% de los alumnos de escuelas privadas alcanzó el nivel Avanzado, más del doble que el 25,3% registrado en las escuelas estatales. En el otro extremo, solo el 1,3% de los estudiantes privados quedó por debajo del nivel básico, contra un 6,5% en el sector público. La brecha se repite, y hasta se profundiza, en Matemática: apenas el 9,7% de los chicos de escuelas estatales llegó a Avanzado, frente al 25,2% de los privados. Casi uno de cada cuatro alumnos públicos (24,9%) no alcanzó siquiera el nivel básico, mientras que en las privadas esa cifra se redujo al 9,6%.
Estos números no sorprenden a quienes siguen de cerca la realidad educativa salteña, pero sí vuelven a poner sobre la mesa un debate que trasciende las cifras: ¿hasta qué punto la escuela puede compensar las desigualdades que los pibes traen desde sus casas?
Porque los datos también muestran una relación clara y sostenida entre el nivel socioeconómico de las familias y el rendimiento de los estudiantes. En Lengua, solo el 20,1% de los alumnos del quintil de menores ingresos alcanzó el nivel Avanzado, mientras que entre los del quintil más alto ese porcentaje subió al 43,7%. En el sector más vulnerable, el 8,8% quedó por debajo de lo básico; entre los de mayores recursos, solo el 2,7%.
En Matemática la diferencia es todavía más elocuente. Entre los chicos de familias con menores ingresos, el 28,6% se ubicó por debajo del nivel básico y apenas el 8,9% logró Avanzado. En cambio, en el quintil más favorecido, el desempeño insuficiente bajó al 14,8% y uno de cada cinco estudiantes (20,1%) alcanzó el máximo nivel.
Esta correlación entre bolsillo familiar y resultados escolares no es exclusiva de Salta, pero en una provincia con altos índices de pobreza y vulnerabilidad cobra especial relevancia. Muchos especialistas coinciden en que los resultados de las pruebas no pueden leerse de manera simplista. No es solo una cuestión de “escuela pública mala versus privada buena”. Los colegios privados suelen recibir alumnos que provienen, en promedio, de familias con mayor nivel educativo, más recursos materiales y mayores posibilidades de apoyo fuera del horario escolar: clases particulares, libros en casa, acceso a internet de calidad y hasta una alimentación más adecuada.
Eso no significa que la gestión estatal esté exenta de responsabilidades. La brecha existe incluso cuando se comparan alumnos de similar nivel socioeconómico, aunque se reduce. El desafío pasa por entender qué factores están bajo control de la escuela y cuáles escapan a su alcance. Infraestructura, formación docente continua, acompañamiento pedagógico, recursos tecnológicos y políticas de inclusión efectivas son algunas de las variables que aparecen recurrentemente en el análisis del sistema educativo.
En Salta, donde una gran parte de los estudiantes asiste a escuelas rurales o de zonas periféricas con mayores dificultades, estas desigualdades se agravan. Un chico que llega con hambre al aula, sin haber podido repasar la lección porque en su casa no hay luz o conectividad, parte con desventaja clara. Y la escuela, por más esfuerzo que haga, muchas veces no alcanza a compensar esa brecha inicial.
Los resultados de Aprender 2025 llegan en un contexto donde la educación argentina vuelve a estar bajo la lupa. Después de años de pandemia, suspensiones de clases y debates sobre la presencialidad, las evaluaciones nacionales se convierten en un termómetro incómodo pero necesario. En la provincia, las autoridades educativas tendrán que analizar con detenimiento estos datos para diseñar políticas que vayan más allá del diagnóstico.
Algunas voces vienen insistiendo hace tiempo en la necesidad de fortalecer el acompañamiento a las escuelas más vulnerables, mejorar la capacitación docente con foco en Matemática y Lengua, y generar programas de nivelación que realmente lleguen a los chicos que más lo necesitan. También se habla de mayor autonomía de las escuelas, de incentivar la participación de las familias y de pensar en políticas de mediano y largo plazo que no se agoten en cada cambio de gestión.
Los números de Aprender 2025 son claros: hay una brecha importante entre públicos y privados, y hay una brecha aún más estructural ligada al nivel socioeconómico. Cerrar esas diferencias no será fácil ni rápido, pero ignorarlas tampoco es una opción. Salta necesita mirar estos datos con honestidad, sin defensas corporativas ni relatos simplistas, para empezar a construir una educación que de verdad iguale oportunidades.
A nivel nacional
El análisis de Argentinos por la Educación muestra que esta diferencia no es exclusiva de Salta, sino que se observa en todo el país.
A nivel nacional, el 90,2% de los estudiantes de escuelas privadas alcanzó niveles satisfactorios o avanzados en Lengua, frente al 72% de los alumnos de establecimientos estatales. En Matemática, los porcentajes fueron del 72,7% y 48,5%, respectivamente.
El informe también señala que los mejores desempeños continúan concentrándose entre los estudiantes de mayor nivel socioeconómico. En Lengua, la diferencia entre el quintil más alto y el más bajo alcanza los 22 puntos porcentuales, mientras que en Matemática asciende a 30 puntos. Aunque todos los sectores sociales mejoraron respecto de la evaluación de 2023, las desigualdades de origen persisten.
Los resultados de Aprender 2025 muestran así que la recuperación de los aprendizajes registrada tras la última evaluación no logró cerrar una de las principales deudas del sistema educativo: la fuerte influencia que siguen teniendo las condiciones sociales sobre las oportunidades de aprendizaje de los estudiantes.
La mitad de los chicos no aprende Matemática
Según los resultados de la prueba Aprender 2025, solo el 51% de los estudiantes de sexto grado de la educación primaria logró un desempeño satisfactorio o avanzado en Matemática. En cambio, el 49,1% quedó por debajo de ese nivel: un 26,5% alcanzó únicamente el nivel básico y otro 22,6% ni siquiera llegó a los conocimientos mínimos esperados para ese grado.
Es decir, prácticamente la mitad de los alumnos salteños termina la primaria con dificultades para resolver los problemas matemáticos que deberían dominar al finalizar ese nivel educativo.
Los resultados también muestran que Matemática continúa siendo la materia con mayores dificultades. Mientras que en Lengua el 74,5% de los estudiantes alcanzó los niveles satisfactorio o avanzado, en Matemática ese porcentaje cae a apenas el 51%, una diferencia de más de 23 puntos porcentuales.
Fuerte brecha entre alumnos de escuelas públicas y privada
El informe explica que los alumnos ubicados en el nivel "Por debajo del nivel básico" presentan dificultades incluso para resolver situaciones matemáticas elementales. En los niveles superiores, en cambio, los estudiantes logran trabajar con fracciones y decimales, resolver problemas que combinan distintas operaciones, calcular porcentajes e interpretar gráficos y figuras geométricas.
Los datos muestran, además, una mejora respecto de la evaluación anterior. En comparación con Aprender 2023, aumentó la proporción de estudiantes que alcanzó los niveles satisfactorio y avanzado, mientras que disminuyó el porcentaje de quienes quedaron por debajo del nivel básico. Sin embargo, el informe advierte que la recuperación todavía no alcanza para revertir el principal desafío: que la mitad de los chicos finaliza la primaria sin los aprendizajes esperados en Matemática.
A nivel nacional, el 55% de los alumnos alcanzó un desempeño satisfactorio o avanzado en Matemática, por lo que Salta, con el 51%, quedó cuatro puntos por debajo del promedio del país.
Los resultados de Aprender 2025 corresponden a estudiantes que cursaron primer grado en 2020, durante la pandemia de COVID-19, y que atravesaron buena parte de su trayectoria escolar en un contexto marcado por la interrupción de las clases presenciales y las dificultades para recuperar los aprendizajes. No obstante, el propio informe aclara que esos factores no permiten explicar por sí solos los desempeños observados.
Posición intermedia en el NOA
La comparación regional ubica a Salta en una posición intermedia. La provincia no aparece entre las que lideran los resultados del NOA, pero tampoco entre las de peor desempeño. Su principal fortaleza fue haber mejorado más que el promedio nacional en Lengua, mientras que su mayor desafío sigue siendo el mismo que mostró la evaluación provincial: las profundas diferencias entre estudiantes de escuelas estatales y privadas y entre los distintos niveles socioeconómicos. Los informes provinciales revelan un patrón que se repite en todo el NOA.
Los estudiantes de mayores ingresos y quienes asisten a escuelas privadas obtienen sistemáticamente mejores resultados que los alumnos de sectores más vulnerables y de establecimientos estatales. Si bien todos los grupos sociales mejoraron respecto de 2023, las brechas siguen siendo amplias y prácticamente no se modificaron. Otra diferencia clara aparece entre las dos áreas evaluadas. Mientras Lengua muestra una recuperación, Matemática continúa siendo la asignatura con más estudiantes en los niveles Básico y Por debajo del básico.