El estado de salud de Bastian, el nene de 8 años que resultó gravemente herido tras un violento choque entre una camioneta y un UTV en la zona conocida como “La Frontera”, en Pinamar, continúa siendo delicado y mantiene en alerta al equipo médico que lo atiende. El menor presenta múltiples fracturas de cráneo y permanece internado en terapia intensiva, mientras se aguarda su evolución para determinar el momento oportuno de una nueva cirugía.
El último parte médico informó que el chico fue sometido a una nueva intervención quirúrgica en la que se le colocó una válvula para el control de la presión intracraneal, un procedimiento clave para monitorear y prevenir complicaciones neurológicas. La operación se realizó sin inconvenientes y permitió avanzar en la estabilización de su cuadro general, aunque su pronóstico sigue siendo reservado.
Desde el centro de salud detallaron que, en las primeras horas de atención, el paciente fue estabilizado y compensado clínicamente para poder realizarle estudios de alta complejidad, entre ellos tomografías de cráneo, columna cervical, tórax y abdomen. A partir de esos estudios se detectaron múltiples lesiones óseas en la cabeza, lo que obligó a una rápida intervención del equipo de neurocirugía.
La colocación de la válvula intracraneal permitió controlar las presiones elevadas que presentaba el menor y continuar con un seguimiento permanente en quirófano y en terapia intensiva. Los profesionales remarcaron que este tipo de procedimientos son habituales en cuadros de traumatismo craneoencefálico severo y resultan fundamentales para reducir riesgos mayores.
En cuanto a los próximos pasos, el equipo médico señaló que una eventual cuarta cirugía, vinculada a la exploración y cierre abdominal, dependerá exclusivamente de cómo evolucione el paciente en las próximas horas. La prioridad sigue siendo mantener la estabilidad hemodinámica y neurológica antes de avanzar con nuevas intervenciones.
El traslado del niño al hospital de mayor complejidad se realizó bajo estrictas medidas de cuidado, debido a la gravedad de las lesiones. Una vez ingresado, se le practicaron estudios complementarios para completar la evaluación clínica y definir el abordaje terapéutico más adecuado. El proceso fue coordinado entre distintos equipos médicos para garantizar una atención integral.
Días atrás, el menor ya había sido sometido a otras cirugías, una de ellas centrada en la zona abdominal, particularmente en el hígado, que resultó una de las áreas más comprometidas por el impacto. En esa intervención se había colocado un packing hepático para controlar el sangrado, procedimiento que ahora deberá ser retirado cuando las condiciones clínicas lo permitan.
A pesar de la gravedad del cuadro, en las últimas jornadas se registraron algunos signos alentadores. Según se informó, se inició el descenso progresivo de los inotrópicos, medicamentos utilizados para sostener la función cardiovascular, y no se detectaron signos de sangrado activo, por lo que no fue necesario realizar nuevas transfusiones de sangre.
Estos avances permitieron que los médicos consideraran viable la tercera intervención quirúrgica, realizada con el objetivo de continuar con el tratamiento de las lesiones internas. Sin embargo, los profesionales insisten en que el estado del niño sigue siendo crítico y que cada decisión médica se toma en función de una evaluación permanente y minuciosa.
El caso generó una fuerte conmoción y volvió a poner en debate los riesgos asociados a la circulación de vehículos recreativos en zonas no habilitadas o de alto tránsito turístico. Mientras tanto, la atención está puesta exclusivamente en la recuperación del menor y en la evolución de un cuadro que aún representa un serio riesgo para su vida.
El equipo médico mantiene un seguimiento constante y no descarta nuevas intervenciones si el estado clínico así lo requiere. En este contexto, las próximas horas y días serán determinantes para conocer cómo responde el organismo del niño a los tratamientos y cuáles serán los pasos a seguir en su recuperación.