Por algo es el mejor jugador de Colombia. Por algo es el ancho de espadas y también el de basto de Néstor Lorenzo. Por algo es el tercer fichaje más caro del Bayern Munich, que lo pagó 75 millones de euros al Liverpool. Luis Díaz fue la bandera del conjunto cafetero en el debut del Mundial: apareció en los momentos justos, dio una asistencia y colaboró con un gol propio para el triunfo ante la modesta Uzbekistán que lo supo poner en aprietos.
Más allá de la diferencia de jerarquía, Colombia tuvo que trabajar mucho para quedarse con los tres puntos y trepar a la cima del Grupo K. Porque sintió los nervios del estreno. Porque no contó con la fluidez deseada por el entrenador argentino. Porque los propios errores pusieron en jaque el resultado. Sin embargo, cuando las papas quemaban, Lucho surgió para llevar tranquilidad a su país y desatar la locura de los casi 60 mil colombianos que coparon el Azteca.
Los cafeteros debieron arremangarse para hacerle frente al 5-4-1 de los uzbecos. Hubo pocos espacios, James Rodríguez estuvo apagado y consiguió romper el cero por la gran asistencia de Díaz para el desvío de Daniel Muñoz.
Los escasos atributos ofensivos de Uzbekistán hacía pensar que el triunfo estaba sellado, aunque una floja respuesta de Camilo Vargas ante un tiro de Shomurodov hizo que Fayzullayev metiera la igualdad. Un baldazo de agua fría.
En medio de la tensión por el 1-1, Colombia no se quedó, golpeó apenas cinco minutos más tarde tras gran definición Lucho y, en tiempo de descuento, el Bicho Campaz cerró el 3-1.
Luis Díaz, la gran figura en el Azteca. (EFE/ Isaac Esquivel)