Gimnasia y Tiro volvió a dar una muestra de carácter y eficacia en el arranque de la Primera Nacional. En el Gigante del Norte, el conjunto dirigido por Teté Quiroz derrotó 2 a 0 a Almagro y se consolidó como líder de la Zona B con puntaje ideal. El gran protagonista de la noche fue Lautaro Gordillo, autor de los dos goles que le permitieron al Albo sumar su tercera victoria consecutiva y sostener un inicio soñado en el campeonato del ascenso argentino.
El equipo salteño resolvió un partido que, por momentos, se presentó trabado y con pocas situaciones claras. Sin embargo, volvió a mostrar orden, paciencia y contundencia en los momentos justos. La apertura del marcador llegó en el cierre del primer tiempo, en un instante clave desde lo anímico. Cuando el reloj marcaba 47 minutos, un centro preciso de Montoya encontró a Aguirre, que peinó la pelota dentro del área. El rebote le quedó a Gordillo, que no dudó y definió con decisión para establecer el 1 a 0.
Ese gol en tiempo de descuento fue un golpe para la visita y un envión para Gimnasia y Tiro, que se fue al descanso con la tranquilidad de estar arriba en el marcador y con la sensación de tener el trámite controlado. Hasta ese momento, el partido había sido disputado en la mitad de la cancha, con mucha fricción y escasas oportunidades frente a los arcos.
En el complemento, el Millonario salteño mantuvo la intensidad y buscó ampliar la diferencia para evitar cualquier sobresalto. A los 19 minutos, una jugada dentro del área terminó con una mano de un defensor de Almagro. El árbitro Juan Pafundi no dudó y señaló el punto penal. Gordillo tomó la responsabilidad, acomodó la pelota y ejecutó con firmeza para marcar el segundo tanto de la noche y sellar su doblete.
Con el 2 a 0, el equipo de Quiroz administró el resultado con inteligencia. Sin desesperarse, manejó los tiempos del partido y mostró solidez defensiva. La última línea respondió cada vez que fue exigida y el mediocampo volvió a ser el eje del equilibrio, recuperando y distribuyendo con criterio.
El triunfo no solo le permite a Gimnasia y Tiro sumar nueve puntos sobre nueve posibles, sino también reforzar una identidad que empieza a consolidarse en este arranque de la Primera Nacional. El equipo se muestra compacto, comprometido y con variantes en ataque, aspectos fundamentales para sostener una campaña larga y exigente como la del ascenso.
El buen momento de Lautaro Gordillo también es un dato clave. El delantero atraviesa un presente destacado y se convirtió en una pieza determinante en este inicio de torneo. Su capacidad para aparecer en momentos decisivos y su efectividad frente al arco rival le están dando al Albo una cuota de gol que, en campeonatos tan parejos, suele marcar la diferencia.
Más allá de los nombres propios, el trabajo colectivo es otro de los puntos altos. Teté Quiroz logró conformar un equipo equilibrado, que sabe cuándo presionar y cuándo replegarse. La solidez defensiva y la eficacia en ataque se complementan en un esquema que, hasta ahora, dio resultados concretos.
En Salta, la ilusión empieza a tomar forma. El hincha del Albo acompaña y reconoce el esfuerzo de un plantel que arrancó con el pie derecho y que quiere ser protagonista en la Zona B. El objetivo es claro: sostener la regularidad y mantenerse en los puestos de arriba para pelear por el ascenso.
El campeonato recién comienza, pero los números son contundentes. Tres partidos, tres victorias y puntaje perfecto. En una categoría tan competitiva como la Primera Nacional, lograr esa cosecha en el inicio no es un detalle menor. Gimnasia y Tiro entendió el mensaje desde el arranque y hoy disfruta de un presente que entusiasma.
Con este envión, el Albo se prepara para lo que viene con confianza y respaldo futbolístico. La Zona B tiene varios equipos que aspiran a lo mismo, pero por ahora es el conjunto salteño el que marca el ritmo. Y lo hace con autoridad, eficacia y una identidad que empieza a consolidarse partido a partido.
La victoria ante Almagro dejó algo más que tres puntos. Confirmó que Gimnasia y Tiro está listo para dar pelea en la Primera Nacional y que el sueño del ascenso no es una utopía, sino una meta que se construye fecha tras fecha. En Salta, el entusiasmo crece al ritmo de un equipo que no afloja y que, por ahora, manda en su zona.