El fin de semana que prometía ser una batalla épica contra el calor terminó transformándose en una pesadilla apenas se apagaron los semáforos. Franco Colapinto sufrió un golpe durísimo en el Gran Premio de Austria debido a una falla que arruinó por completo su estrategia de carrera en la mismísima largada.
Cuando la grilla se puso en marcha en el Red Bull Ring, el monoplaza del piloto argentino no respondió como se esperaba. Una repentina pérdida de potencia dejó su auto prácticamente clavado en la pista, obligándolo a ver cómo sus rivales lo superaban en fila india mientras intentaba resetear los sistemas para volver a la vida.
“¡No tengo boost!, ¡No tengo potencia!”, estalló de furia el piloto argentino en la radio, mientras su equipo le comunicaba que habían visto la falla y que se concentrara en remontar los lugares que había perdido.
El inesperado inconveniente técnico lo dejó relegado al fondo del pelotón desde la primera curva. A partir de allí, con el coche herido y las temperaturas superando los 31°C en el ambiente, la carrera se volvió una procesión sumamente cuesta arriba para el pilarense.