Agónico, emotivo y merecido. Esa es la breve explicación que se puede hacer del triunfo de Canadá sobre Sudáfrica en los 16avos de final del Mundial y en su tercer Mundial, el país norteamericano sigue haciendo historia, ahora convirtiéndose en los primeros clasificados a octavos de final gracias al gol en tiempo de descuento del capitán Stephen Eustaquio.
La realidad es que el equipo canadiense fue un merecido ganador de la llave porque fue el que realmente buscó el partido en todo momento y porque, también, tuvo las chances más claras de quebrar el cero. Todo lo contrario al conjunto sudafricano, que arriesgó mucho menos, se dedicó más a defender que atacar y terminó enamorándose de estirar el partido con el 0-0 y sobre el final se le esfumó la ilusión.
Es cierto que lo de Canadá viene siendo irregular, porque arrancó con un tibio empate ante Bosnia, luego se despachó con tremenda goleada sobre Qatar y terminó clasificando segundo por la derrota ante Suiza. Pero en el primer mata a mata de su historia, consiguió este 1-0 que lo hace seguir con vida. Y con ilusión...
Desde el principio el equipo de Jesse Marsch había mostrado tener la iniciativa y las ganas de terminar las cosas en los 90 minutos, sin necesidad de pasar por el martirio del alargue y los penales. Sin embargo, no se le estaba dando...
En un primer tiempo chato, al que le sobró tiempo y le faltaron emociones, sin dudas Canadá había tenido la más clara. Jugada en la cual realmente no hubo gol por milagro, porque sobre el final de esos primeros 45 minutos, Derek Cornelius saltó más alto que todos, ganó de cabeza y con el arquero ya superado, fue Modiba el que logró sacarla en la línea. Pero no terminó ahí, porque el rebote lo capturó Tani Oluwaseyi (otro de los puntos altos), quien no pudo marcar ante el buen achique de Ronwen Williams.
El arquero y capitán sudafricano fue uno de los grandes responsables de que su equipo llegue con vida hasta el final del partido, porque tuvo varias tapadas fundamentales para que Canadá no pudiera ponerse arriba. Por ejemplo, en el complemento, logró otra vez ganarle un mano a mano a Oluwaseyi y en el rebote fue Mbokazi quien logró disputar cuando la jugada seguí parecer teniendo destino de gol.
Los minutos corrían y parecían que Sudáfrica conseguiría su objetivo de hacer aún más largo el partido, pero cada vez se le hacía más complicado. De hecho, cuando ingresó Alphonso Davies, figura canadiense que llegó al Mundial complicado desde lo físico, se le hizo cada vez más difícil. El 19 fue desequilibrio puro y un gran asistidor para generar muchísimo peligro en las cercanías del área de Williams.
Sin embargo, el gol llegó desde la otra punta, el centro cayó sobre el área de los africanos desde la derecha, Ime Okon despejó para el medio, todo lo contrario a lo que marcan los manuales, y ahí apareció el hombre de la cinta, Stephen Eustaquio, quien la acomodó con el pecho y sacó un derechazo que fue imposible para Williams.
Ahora se le vendrá una prueba de fuego para Canadá porque se enterará si en octavos le toca Países Bajos o Marruecos...
Triunfazo histórico de Canadá en Los Angeles. (REUTERS/Lisi Niesner)
Alphonso Davies sumó sus primeros minutos en el Mundial. (REUTERS/Daniel Cole)