La utilización de papelitos en las tribunas quedó prohibida en todos los estadios de la Ciudad de Buenos Aires. La medida, de aplicación inmediata, fue resuelta por el Comité de Seguridad en el Fútbol luego del principio de incendio registrado durante el último Superclásico, un episodio que, si bien fue controlado rápidamente, expuso los riesgos asociados a este tipo de festejos en contextos de gran concentración de público.
La decisión alcanza a todos los sectores habilitados para los espectadores, desde populares hasta plateas, y apunta directamente a evitar situaciones que puedan poner en peligro la integridad de los asistentes. Según se informó, la evaluación del incidente dejó en evidencia que los papelitos, pese a ser parte de una tradición arraigada, representan un material con potencial de ignición en escenarios multitudinarios.
El organismo resolvió además que no se otorgarán nuevas autorizaciones para este tipo de celebraciones dentro de los estadios porteños. La medida fue consensuada por unanimidad y tiene carácter preventivo, con el foco puesto en minimizar cualquier situación de riesgo durante los espectáculos deportivos.
El hecho que desencadenó la resolución ocurrió durante el recibimiento a River en el estadio Monumental, en la previa del partido frente a Boca. Allí, en medio de un despliegue masivo de papelitos, se produjo un foco ígneo en un sector de plateas. Aunque la situación fue controlada en pocos minutos y no pasó a mayores, encendió las alertas entre las autoridades.
El operativo organizado por los hinchas había sido de gran magnitud. Durante semanas, voluntarios trabajaron en la preparación de toneladas de papel, que luego fueron distribuidas entre los asistentes para generar un efecto visual impactante al momento de la salida del equipo. La escena, que incluyó la participación de miles de personas, logró una postal imponente, pero también dejó en evidencia la complejidad de controlar este tipo de acciones.
Para retirar los residuos del campo de juego y permitir el inicio del partido, se desplegó un importante dispositivo logístico con maquinaria y personal adicional. Sin embargo, el foco no estuvo puesto en la limpieza sino en el riesgo potencial que implicó la acumulación de material inflamable en un entorno cerrado y con alta densidad de público.
La prohibición marca un quiebre en una de las costumbres más emblemáticas del fútbol argentino. Durante décadas, el lanzamiento de papelitos formó parte de las grandes recepciones, finales y partidos históricos, generando imágenes icónicas que quedaron en la memoria colectiva de los hinchas.
Más allá del valor simbólico, la prioridad ahora está puesta en la seguridad. Desde el Comité sostienen que incluso con protocolos vigentes y recursos disponibles, el margen de riesgo sigue siendo significativo cuando se trata de eventos con decenas de miles de personas.
La medida ya fue comunicada a los clubes, que deberán adaptarse de manera inmediata y transmitir la información a sus socios e hinchas. A partir de ahora, cualquier tipo de festejo dentro de los estadios deberá prescindir del uso de papelitos, en línea con las nuevas disposiciones.
Así, una postal clásica del fútbol queda fuera de escena en la Ciudad de Buenos Aires, en un contexto donde la seguridad gana terreno frente a las tradiciones.