Salta vivirá este martes una jornada cargada de emoción y orgullo con el regreso de Luciano Benavides, reciente campeón del Rally Dakar 2026 en la categoría motos. El piloto salteño volverá a su tierra luego de consagrarse en la competencia más exigente del rally mundial y será homenajeado por la gente con una caravana que partirá a las 19 desde el Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes y culminará en el microestadio Delmi.
La llegada del campeón marcará uno de los momentos deportivos más importantes del año para la provincia. Benavides, que inscribió su nombre en la historia grande del automovilismo argentino, recorrerá distintas arterias de la ciudad a bordo de un camión de Defensa Civil, lo que permitirá el contacto directo con el público que se espera acompañe de manera masiva.
Según el cronograma previsto, el recorrido comenzará en la estación aérea, continuará por avenida Banchik y avenida Paraguay, para luego tomar Chile, Pellegrini, 25 de Mayo, avenida Entre Ríos e Ibazeta. Desde allí, la caravana avanzará por O’Higgins hasta arribar al microestadio Delmi, donde se desarrollará el acto central de reconocimiento.
El regreso de Benavides se da tras una consagración que ya quedó marcada como una de las definiciones más ajustadas y memorables en la historia del Dakar. El salteño se quedó con el título luego de superar al estadounidense Ricky Brabec por apenas dos segundos en la clasificación general, una diferencia inédita en una competencia que supera los 7.000 kilómetros de recorrido por el desierto de Arabia Saudita.
La definición se resolvió en la última etapa, en un cierre cargado de tensión. Hasta ese momento, Brabec lideraba la general y parecía encaminarse a una nueva victoria. Sin embargo, Luciano logró descontar el tiempo necesario en los tramos finales y pasó al frente cuando más importaba. Una decisión clave en la elección del camino le permitió tomar la huella correcta, mientras su rival quedó obligado a retroceder por un sector alternativo afectado por el agua, sin margen para corregir el error.
“Faltaban muy pocos kilómetros y sentía que podía ganar”, relató el propio Benavides tras cruzar la meta. Esa intuición, sumada a la lectura precisa del terreno, terminó siendo decisiva para una victoria que ya forma parte de las grandes gestas del deporte argentino.
El logro adquiere aún mayor dimensión si se tiene en cuenta el contexto físico con el que el piloto llegó a la competencia. En octubre, durante el Rally de Marruecos, Benavides sufrió una fuerte caída que le provocó la fractura de la clavícula izquierda y una grave lesión en la rodilla. La recomendación médica fue clara: cirugía y varios meses de recuperación, lo que lo dejaba fuera del Dakar.
Lejos de resignarse, el salteño optó por una recuperación contrarreloj. Con tratamientos alternativos y el acompañamiento de su equipo, logró llegar con lo justo al inicio de la prueba. Pero los obstáculos no terminaron ahí. En el shakedown previo al arranque del rally, volvió a caerse y se lesionó los meniscos de la misma rodilla. Aun con dificultades para caminar, decidió largar.
Desde el prólogo comenzó a dar señales de que estaba para grandes cosas: fue cuarto en la primera jornada y desde allí construyó una carrera sólida, inteligente y extremadamente regular. A lo largo del Dakar consiguió tres victorias de etapa, incluidas dos jornadas en las que le tocó abrir pista, una de las tareas más desgastantes en el rally, ya que implica “barrer” el camino sin referencias previas.
Durante la competencia, Benavides soportó dolores constantes y exigencias extremas, rodando a velocidades cercanas a los 160 kilómetros por hora en tramos de dunas, el máximo permitido para la categoría. Todo esto en una disciplina donde cada error puede costar muy caro y donde la resistencia física y mental resulta tan importante como la velocidad.
El Dakar 2026 también tuvo un componente especial en lo familiar. Fue la primera edición que Luciano disputó sin su hermano Kevin en la categoría motos. El mayor de los Benavides, bicampeón del Dakar, debió dejar las dos ruedas tras una lesión, aunque no se alejó de la competencia. Apostó por un nuevo desafío y debutó en la categoría Challenger, sobre cuatro ruedas.
En su primera experiencia en autos, Kevin tuvo una actuación destacada: ganó tres etapas y finalizó séptimo en la clasificación general, un resultado más que significativo teniendo en cuenta la complejidad del terreno y su adaptación a un formato completamente distinto.
Con 30 años, Luciano Benavides cumplió el gran sueño de su vida deportiva y se sumó a la selecta lista de argentinos campeones del Dakar. Su nombre quedó grabado junto al de los hermanos Patronelli, Manuel Andújar, Nicolás Cavigliasso y su propio hermano Kevin, consolidando además a Salta como una tierra de referentes en el rally mundial.
Este martes, ese esfuerzo, la perseverancia y la hazaña deportiva tendrán su merecido reconocimiento popular. Salta recibirá a su campeón como se lo merece, celebrando no solo una victoria, sino una historia de sacrificio, coraje y superación que ya es parte del orgullo provincial.