Emiliano Endrizzi, el futbolista de Gimnasia de Jujuy que había sido detenido por haber gritado la palabra “bomba” dentro de un avión, fue liberado este lunes. De todos modos, quedó imputado por el delito de “intimidación pública”.
El fiscal federal Sebastián Jure imputó a Endrizzi por intimidación pública y atentado contra la seguridad de medios de transporte y comunicación. El juez federal de Garantías N°1, Eduardo Hansen, dispuso su libertad provisoria, pero con restricciones: el futbolista deberá presentarse cada siete días ante la Policía Federal, informar cualquier cambio de domicilio y no podrá salir del país sin autorización judicial.
El fiscal pidió la prisión preventiva del jugador, argumentando la gravedad del hecho y el riesgo de fuga, ya que Endrizzi no nació en Jujuy y su domicilio es alquilado. Además, el club Gimnasia y Esgrima de Jujuy anunció que evalúa rescindir su contrato, lo que suma incertidumbre sobre su futuro laboral.

Por su parte, la defensa, a cargo del abogado Sebastián Alsina, sostuvo que todo se trató de un “comentario desafortunado” en medio de una charla informal, y presentó documentación para acreditar el arraigo del jugador, como constancias escolares de sus hijos y su residencia en Jujuy desde hace tres años.
El juez, si bien reconoció la gravedad del episodio, optó por una solución intermedia y le otorgó la libertad con restricciones. Sin embargo, advirtió sobre la repetición de este tipo de hechos y el enorme gasto de recursos estatales que generan. “Estas bromas graciosas o comentarios desafortunados provocan temor generalizado y deben ser tratadas con severidad”, remarcó el magistrado.
Cómo fue el episodio que derivó en la detención del futbolista Emiliano Endrizzi
Todo ocurrió el sábado, cuando el plantel de Gimnasia y Esgrima de Jujuy se encontraba a bordo del vuelo FO 5181, listo para despegar rumbo a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sentado en la butaca 16C, Endrizzi señaló a otro pasajero y lanzó en voz alta: “Él lleva una bomba”.
La frase, que luego se comprobó falsa, generó un clima de terror y obligó a la tripulación a activar el protocolo de emergencia. El avión fue trasladado a una zona aislada, a unos 500 metros de la terminal, y todos los pasajeros fueron evacuados. Personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), la División de Explosivos de la Policía de la Provincia y la Unidad de Control de Armas y Explosivos de la PSA revisaron la aeronave y los equipajes con trajes especiales.
Durante más de tres horas, se desplegó un operativo que incluyó atención médica a los pasajeros, entrevistas, revisión de cámaras de seguridad y la conformación de un comité de crisis. Finalmente, se descartó la presencia de explosivos y se desactivó el protocolo.