El regreso de Marcelo Gallardo a River en agosto de 2024 estaba marcado por la esperanza de repetir la gloria de su primer ciclo, pero terminó con un fracaso que golpeó fuerte a la institución. La dirigencia apostó a lo grande: 20 refuerzos, inversiones récord y fichajes de alto perfil que no lograron cambiar la historia del equipo. La salida del DT, anunciada un día después de la derrota con Vélez en Liniers, puso fin a un ciclo millonario pero estéril en títulos.
En apenas 18 meses, River gastó 76,75 millones de euros (unos 90 millones de dólares) en jugadores que no cumplieron con las expectativas. El impacto económico se siente aún más si se compara con la primera etapa de Gallardo, donde la misma suma se distribuyó en más de cuatro años. La apuesta de la dirigencia parecía segura: figuras consagradas, campeones del mundo y jóvenes talentos. Pero la suma de nombres rutilantes no se tradujo en resultados.
El primer mercado de pases tras su regreso incluyó a Marcos Acuña (1 millón de euros), Germán Pezzella (4,5 millones), Fabricio Bustos (4,1 millones) y Maximiliano Meza (1,8 millones). La inversión inicial alcanzó 10,5 millones de euros con la esperanza de llegar lejos en la Libertadores 2024. Sin embargo, las incorporaciones no lograron modificar la dinámica del equipo y los resultados comenzaron a mostrar inconsistencias.
La segunda ventana fue todavía más ambiciosa. Kevin Castaño se convirtió en la segunda compra más cara de la historia del club con 12,6 millones de euros. Lo acompañaron Gonzalo Montiel (4,5 millones), Sebastián Driussi (9,75 millones), Lucas Martínez Quarta (7 millones), Matías Rojas (libre), Enzo Pérez (libre) y Gonzalo Tapia (800 mil euros). Entre todos sumaron 22,35 millones de euros, pero la inyección económica tampoco se reflejó en el rendimiento colectivo.
Durante el mercado de invierno de 2025, River volvió a romper el chanchito: Maximiliano Salas llegó por 8 millones tras un conflicto con Racing, Juanfer Quintero regresó por 2,2 millones y se sumaron Giuliano Galoppo (4 millones), Juan Carlos Portillo (4,5 millones) y Matías Galarza (4 millones). La inversión de 27,7 millones de euros reforzó la plantilla, pero el equipo no encontró la regularidad que buscaba.
La última tanda incluyó a Aníbal Moreno (7 millones), Fausto Vera y Matías Viña (préstamos de 500 mil euros cada uno con obligación de compra) y la cesión sin cargo de Kendry Páez desde Chelsea. En total, otros 15,5 millones que cerraron un ciclo de incorporaciones históricas por volumen y dinero.
A pesar de los nombres, varios jugadores terminaron relegados al banco de suplentes o fueron vendidos poco después. El plantel millonario no alcanzó para conquistar títulos en las 10 competencias que disputó bajo la conducción de Gallardo, dejando un saldo deportivo negativo. La gestión de refuerzos y la planificación económica quedan como lecciones para los próximos ciclos.
El saldo final es evidente: River se va de este ciclo con un plantel valuado en decenas de millones y sin trofeos que respalden semejante inversión. La dirigencia tendrá ahora que replantear la estrategia deportiva y financiera para volver a consolidar al club en la élite del fútbol argentino.