La consagración de Luciano Benavides en el Rally Dakar no solo marcó un hito deportivo para la Argentina, sino que también desató una ola de emoción en Salta, su tierra natal. Tras la dramática definición que le dio el título al motociclista salteño, su padre, Norberto Benavides, habló con el corazón en la mano y dejó palabras que reflejan orgullo, identidad y el enorme esfuerzo de una familia que ya quedó inscripta en la historia grande del deporte nacional.
“En este momento estoy loco, feliz, es único. La verdad, sabíamos que era casi imposible, pero siempre es imposible hasta que se da. Y hoy se le dio a Luciano, que tanto, tanto le puso al Dakar. Él amaba esta carrera, se la merece”, expresó Norberto, todavía conmovido por lo ocurrido. Sus palabras resumieron el clima que se vive por estas horas en Salta, donde miles de vecinos celebran la histórica victoria de uno de los suyos en la competencia más exigente del mundo motor.
La definición fue ajustada, vibrante y cargada de tensión hasta el último kilómetro. Luciano Benavides, con temple y una regularidad admirable, logró imponerse en la clasificación general y quedarse con el título del Dakar, una carrera que exige no solo talento y velocidad, sino también fortaleza mental, resistencia física y una enorme capacidad de adaptación a terrenos extremos.
Para la familia Benavides, la hazaña tiene un valor aún más profundo. No es la primera vez que el apellido suena en lo más alto del podio. En 2023, Kevin Benavides, hermano mayor de Luciano, también se consagró campeón del Dakar en motos. Ahora, con la victoria de Luciano, Salta se dio el lujo de tener dos campeones del Dakar surgidos de la misma familia, algo inédito y difícil de dimensionar en el deporte argentino.
Norberto recordó esa sensación y la comparó con lo vivido ahora. “Cuando ganó Kevin fue una locura. Esto es lo mismo o más. A los dos les dije lo mismo: ‘hacé historia’. Y salieron a darlo todo. Hoy puedo decirlo con orgullo: mis dos hijos ganaron el Dakar en moto. Es histórico”, señaló, todavía sin poder creer del todo lo que lograron sus hijos.
Más allá del resultado deportivo, el padre de los campeones puso en palabras el costado humano y simbólico del logro. “Somos coyas, somos de Salta. Orgulloso de mi provincia y orgulloso de ser salteño. Desde allá salieron dos grandes campeones. Es una alegría inmensa”, dijo, destacando las raíces de la familia y el camino recorrido desde el norte argentino hasta la cima del rally más duro del planeta.
Luciano Benavides, nacido y criado en Salta, siempre llevó su identidad por bandera. A lo largo de su carrera, nunca dejó de mencionar a su provincia, a su gente y a su familia como pilares fundamentales de su crecimiento deportivo y personal. Su triunfo en el Dakar vuelve a poner a Salta en el centro de la escena internacional y reafirma el potencial del deporte del interior del país.
La historia de los Benavides es también una historia de sacrificio. Desde muy chicos, Luciano y Kevin entrenaron en terrenos difíciles, recorrieron rutas y cerros del norte argentino y pasaron horas arriba de la moto, muchas veces con recursos limitados, pero con una convicción inquebrantable. El acompañamiento de la familia fue clave en cada etapa de ese recorrido.
En medio de la emoción, Norberto incluso se permitió bromear, entre lágrimas y risas, con una frase que ya empieza a instalarse entre los fanáticos: “A lo Benavides”. “Eso es lo que le pedí recién a Luciano: que salga a dar todo lo que tiene. Y lo hizo. Lo dio como campeón. Estoy muy feliz, no sé qué más decir”, cerró, reflejando el desborde de sentimientos de una familia que cumplió un sueño impensado.
El impacto de la victoria se sintió con fuerza en Salta capital y en todo el Valle de Lerma. Las redes sociales se llenaron de mensajes de felicitación, banderas salteñas, fotos de Luciano en acción y recuerdos de sus inicios. Para muchos jóvenes deportistas de la provincia, la hazaña de los Benavides se transformó en una fuente de inspiración y en la prueba de que desde el norte también se puede llegar a lo más alto del mundo.
Especialistas en deporte motor destacaron la madurez con la que Luciano afrontó esta edición del Dakar, su regularidad en las etapas más duras y su inteligencia para administrar la ventaja en los tramos finales. No fue una victoria casual: fue el resultado de años de preparación, experiencia acumulada y una mentalidad ganadora que se forjó en cada competencia previa.
Con este triunfo, Luciano Benavides se suma al selecto grupo de argentinos que lograron ganar el Rally Dakar en motos, y lo hace con un condimento único: compartir ese privilegio con su propio hermano. Un doble orgullo para Salta y para todo el país.
Mientras el campeón regresa a casa para reencontrarse con su gente, la emoción sigue a flor de piel. En cada barrio, en cada café y en cada charla de sobremesa, el nombre de Luciano Benavides se repite como sinónimo de orgullo salteño.
La frase de su padre resume mejor que ninguna otra lo que representa este logro: “Somos coyas y orgullosos de ser salteños”. Una identidad, una historia y un triunfo que ya quedaron grabados para siempre en la memoria del deporte argentino.