Aunque su camino en el Masters 1000 de Madrid se frenó en los octavos de final, Tomás Etcheverry tiene motivos de sobra para celebrar. Desde el próximo lunes, el platense se convertirá en el tenista argentino mejor posicionado en el ranking ATP, alcanzando el puesto 26, el más alto de su carrera hasta ahora.
El resultado en la capital española le permitió sumar los puntos necesarios para escalar en la clasificación mundial y superar a Francisco Cerúndolo, quien también quedó eliminado en la misma instancia del torneo. En su caso, la caída tiene un impacto mayor porque defendía las semifinales logradas el año pasado, lo que derivará en un descenso hasta el puesto 27.
Más allá de la eliminación, el desempeño de Etcheverry en Madrid dejó señales positivas. El bonaerense mostró solidez en sus presentaciones previas, con triunfos ante el austríaco Sebastian Ofner y el croata Dino Prizmic, antes de caer frente al francés Arthur Fils en un cruce exigente. Esa campaña le permitió mantenerse competitivo en un torneo de alto nivel y confirmar su evolución en el circuito profesional.
El presente del argentino no es casualidad. A lo largo de la temporada viene sosteniendo un rendimiento en alza, con mayor regularidad en torneos importantes y una mejora evidente en su juego sobre polvo de ladrillo. Este año, además, logró un hito clave en su carrera al conquistar su primer título ATP en el ATP 500 de Río de Janeiro, donde se impuso en la final frente al chileno Alejandro Tabilo. Ese título marcó un antes y un después en su confianza y en su posicionamiento dentro del tenis internacional.
Con 26 años, Etcheverry atraviesa el mejor momento de su trayectoria. Su consolidación entre los mejores del ranking ATP no solo responde a resultados puntuales, sino a un proceso de crecimiento sostenido que incluye mayor experiencia, fortaleza mental y adaptación a distintos escenarios competitivos.
De cara a lo que viene, el calendario no da respiro. El próximo desafío será el Masters 1000 de Roma, una cita clave dentro de la gira europea sobre polvo de ladrillo. Este torneo servirá como antesala de Roland Garros, el segundo Grand Slam de la temporada, donde buscará trasladar su buen presente y seguir sumando puntos importantes.
El salto al puesto 26 del ranking no solo representa una marca personal, sino también un reflejo del recambio que atraviesa el tenis argentino. Con nuevos nombres consolidándose en el circuito, la lucha por el liderazgo nacional se vuelve cada vez más competitiva y dinámica.
En ese contexto, Etcheverry logró dar un paso adelante justo en un momento clave del año. Su constancia y evolución lo posicionan hoy como la referencia del país en el ranking, con margen para seguir creciendo y aspirar a objetivos aún más ambiciosos dentro del circuito ATP.