En Salta se siente distinto cuando una de las nuestras levanta una copa del mundo.
Valentina Raposo, la chica de Popeye que creció entre las canchas de zona norte y hoy viste la celeste y blanca, se consagró campeona del planeta junto a Las Leonas. El equipo dirigido por Fernando Ferrara venció a Países Bajos por 3-1 en la tanda de penales australianos después de igualar 1-1 en los sesenta minutos reglamentarios y se quedó con su tercer título mundial, después de Perth 2002 y Rosario 2010.
La final se jugó en el Wagener Hockey Stadium de Amstelveen, casa del rival, con un estadio a full y la presión de enfrentar a las dueñas de casa. Argentina mostró carácter de punta a punta. Empezaron parejas, sufrieron el gol neerlandés de Yibbi Jansen cerca del final del segundo cuarto y, cuando más se necesitaba, empujaron. En el último período dominaron, generaron peligro y encontraron el empate con el tanto de María José Granatto. Después, en los penales, la China Cosentino se agrandó y Sofía Cairo selló la consagración.
Valentina Raposo
Valentina fue titular desde el minuto uno. La número 4 salteña, de apenas 23 años, cerró la zaga con la misma solidez que viene mostrando desde que irrumpió en la mayor. En este Mundial disputó los siete partidos: empató con Estados Unidos, le ganó a Alemania y a Escocia en la primera fase, goleó a España, empató con Bélgica, superó a Australia en semifinales y cerró con la final. En el duelo ante las belgas alcanzó los 100 partidos oficiales con la camiseta de Las Leonas y fue homenajeada. Terminó el torneo con 102 caps y un título bajo el brazo.
Para los salteños esto no es solo un título más. Es el orgullo de ver a una piba que salió de nuestras calles, que empezó en el club del barrio y que hoy está entre las mejores del mundo. Raposo ya había tocado la gloria olímpica con la plata de Tokio y el bronce de París; ahora suma la estrella más grande que puede soñar un seleccionado. En cada recuperación, en cada anticipo y en cada salida limpia de la defensa se notó esa personalidad que la caracteriza: serena, intensa y con los pies bien plantados.
El camino de Las Leonas en Bélgica y Países Bajos fue de menor a mayor. Llegaron a la final invictas y con la certeza de que podían pelearle de igual a igual al equipo más fuerte del ranking. En la definición mostraron lo que son: un grupo con identidad, que no se achica aunque juegue de visitante y que sabe sufrir cuando hace falta. El último cuarto fue el de la posesión y las chances claras; los penales, el de la frialdad.
Con este triunfo Argentina vuelve a ubicarse en la cima del hockey femenino internacional. El tricampeonato tiene un sabor especial porque se logró en territorio rival y contra el mismo equipo que les había ganado la final de 2022. Para Valentina Raposo, que ya es referente a pesar de su edad, el ciclo se cierra con la medalla más preciada y con el cariño de una provincia entera que la sigue de cerca.
Desde Salta el festejo se siente propio. Cada vez que una salteña llega tan lejos, la provincia se hincha el pecho. Valentina Raposo no solo es campeona del mundo: es el orgullo de todos los que la vieron crecer y de los que hoy celebran que una de las nuestras esté escribiendo la historia del deporte argentino.