El comercio sigue siendo uno de los pilares de la economía salteña. En 2024 generó el 16,1% del Valor Agregado Bruto provincial y a lo largo de las últimas dos décadas se mantuvo entre el 14% y el 17,6%. Además, la provincia pasó de representar el 1,7% del comercio nacional en 2004 al 2% en 2024, con un crecimiento real promedio del 2,7% anual, por encima del 2,1% de la economía provincial en su conjunto.
Sin embargo, esa centralidad no alcanza para compensar el deterioro actual. En un escenario de consumo retraído y ventas en baja, el sector enfrenta una carga tributaria cada vez más pesada que se siente en toda la cadena de pagos y ahoga financieramente a muchas empresas, sobre todo a las pymes.
Empleo formal en retroceso
Entre agosto de 2024 y abril de 2026 la cantidad de trabajadores registrados en Salta cayó 2,9%, lo que equivale a 7.391 puestos menos. El máximo de la serie se alcanzó en noviembre de 2024 con 254.876 ocupados; el piso se tocó en agosto de 2025 con 244.022. La recuperación parcial de finales de 2025 no alcanzó para recuperar todo lo perdido.
En el mismo período el número de empleadores registrados disminuyó 1,2%, unos 107 menos. La serie llegó a un máximo de 8.968 en noviembre de 2024 y bajó a un piso de 8.544 en septiembre de 2025. Detrás de estos números hay proyectos que se hunden, locales que cierran y familias que pierden su fuente de ingresos.
77 tributos y una superposición que asfixia
En la ciudad de Salta conviven 77 gravámenes: 40 nacionales, 11 provinciales y 26 municipales. Solo seis de ellos —IVA, Seguridad Social, Ganancias, Ingresos Brutos, Impuesto al Cheque y la Tasa por Inspección de Seguridad, Salubridad e Higiene (TISSH)— concentran el 85% de la recaudación.
La multiplicidad genera costos administrativos altos y reclamos permanentes de simplificación. La Unidad Tributaria municipal pasó de $84 en junio de 2023 a $811 en julio de 2026, un aumento acumulado del 871%. Como los mínimos de la TISSH están atados a esa unidad, suben automáticamente aunque las ventas no acompañen.
Para el comercio minorista, una TISSH del 2% más Ingresos Brutos del 5% genera una carga combinada del 7% sobre las ventas en la capital. En algunas localidades del norte puede trepar hasta alrededor del 8,5%. Ambos tributos recaen sobre la misma base: los ingresos brutos.
Además existen diferencias marcadas dentro de la provincia. En el norte y el chaco salteño las tasas municipales de referencia rondan el 2,8%, mientras que en el Valle de Lerma y el centro-sur se ubican cerca del 2%. El sector denuncia una desigualdad territorial en la presión fiscal.
Pedido concreto a la Provincia
En reuniones recientes con funcionarios provinciales, la dirigencia de la Cámara de Comercio e Industria de Salta advirtió que la combinación de caída del consumo, suba de costos, mayor carga fiscal y deterioro de la rentabilidad amenaza con profundizar los cierres y la pérdida de empleo.
La entidad plantea medidas de alivio de corto plazo para descomprimir parte de la presión, junto con una simplificación del sistema tributario, menor carga fiscal y un control más efectivo de la ilegalidad, el contrabando y la evasión. El reclamo apunta a preservar el tejido de pymes que sostiene gran parte del empleo formal en la provincia.
Con información de El Tribuno