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Consumo en Argentina: por qué los datos muestran una economía a dos velocidades

Las ventas en comercios pymes cayeron en julio, mientras el comercio electrónico mostró un fuerte crecimiento.

Consumo en Argentina: por qué los datos muestran una economía a dos velocidades

El consumo en la Argentina volvió a quedar en el centro del debate luego de que las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraran una caída del 3,8% interanual en julio. El dato contrastó con el fuerte crecimiento del comercio electrónico destacado por Marcos Galperin y abrió una discusión sobre cómo medir el comportamiento real de los consumidores.

Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pyme acumularon una baja del 2,7% durante los primeros siete meses del año. Además, frente a junio, retrocedieron 2,1%.

Los mayores descensos se observaron en indumentaria y textiles, bazar y decoración, y alimentos y bebidas. El único sector relevado que mostró una mejora fue el vinculado con ferretería y materiales para la construcción.

El escenario refleja una demanda todavía débil en buena parte de los comercios físicos. Entre los factores que afectan el consumo aparecen el menor poder de compra de los hogares, el aumento de los gastos fijos y el impacto de las tarifas sobre los presupuestos familiares.

En paralelo, el comercio electrónico presenta una dinámica diferente. Galperin señaló que el volumen de operaciones de Mercado Libre creció 38% en moneda constante durante el último trimestre. El dato fue respaldado públicamente por el presidente Javier Milei y volvió a poner sobre la mesa la discusión sobre el peso que tienen las ventas digitales dentro del consumo total.

Sin embargo, ambos indicadores no miden exactamente lo mismo. El relevamiento de CAME se concentra en comercios minoristas pymes, mientras que las plataformas digitales abarcan un universo diferente de vendedores y operaciones.

Incluso dentro de los propios comercios físicos se observa una transformación. El informe de CAME mostró que las ventas online de negocios con locales aumentaron 14,9% interanual en julio, aunque tuvieron una leve baja respecto de junio.

La diferencia entre canales también ayuda a explicar por qué pueden convivir un crecimiento importante del comercio electrónico y una caída de las ventas tradicionales. El consumo no se comporta de manera uniforme y los sectores de mayores ingresos tienen una capacidad de compra diferente a la de los hogares que destinan una mayor proporción de sus ingresos a gastos básicos.

Los indicadores disponibles muestran, además, señales de enfriamiento. El consumo masivo acumuló una caída durante el primer semestre, mientras otros relevamientos registraron retrocesos en las compras de los hogares y en distintos rubros vinculados al consumo cotidiano.

Otro dato seguido de cerca es la recaudación del IVA, considerada una referencia sobre el nivel de actividad y las ventas formales. En julio registró una mejora real interanual del 6%, después de varios meses de resultados negativos.

El contraste entre estos números deja un escenario complejo para la economía argentina. Mientras algunos canales y segmentos muestran una recuperación, otros todavía enfrentan una demanda debilitada.

Por eso, más que una contradicción entre los datos, el debate expone una característica de la economía actual: el consumo se mueve a distintas velocidades. El comercio electrónico puede crecer con fuerza al mismo tiempo que muchos comercios tradicionales sienten que la recuperación todavía no llega a sus mostradores.

 


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