El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, se reunió en Arabia Saudita con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, en un contexto marcado por la auditoría que el organismo lleva adelante sobre el programa económico acordado con la Argentina. El encuentro se dio en AlUla y estuvo enfocado en la agenda de trabajo prevista para 2026 del Comité Asesor sobre Crecimiento Económico.
La reunión tuvo lugar mientras una misión técnica del FMI ya se encuentra en Buenos Aires para avanzar con la segunda revisión del acuerdo por US$20.000 millones firmado con el país. En ese marco, el Gobierno busca consolidar su hoja de ruta económica y mostrar avances en los principales compromisos asumidos ante el organismo internacional.
Tras el encuentro, Sturzenegger destacó el rumbo adoptado por la administración de Javier Milei en materia de desregulación, al considerar que las reformas impulsadas en ese sentido comienzan a ser observadas como un modelo a seguir en otros países. Según explicó, el diálogo con Georgieva estuvo centrado en los lineamientos estratégicos que el comité asesor del FMI prevé desarrollar durante el próximo año, con foco en crecimiento, productividad y reducción de trabas estatales.
Desde el Fondo Monetario Internacional, la titular del organismo valoró el intercambio y remarcó la importancia de trasladar los debates técnicos a políticas concretas que puedan ser aplicadas por los países miembros. La conversación también incluyó el rol del Consejo Asesor sobre Emprendimiento y Crecimiento y su incidencia en la agenda global del FMI.
El encuentro se produjo pocas horas después de que el Gobierno confirmara modificaciones en la agenda internacional del presidente Javier Milei. El mandatario fue convocado a participar de manera presencial en la reunión inaugural del denominado “Board of Peace”, prevista para el 19 de febrero en Washington, lo que obligó a readecuar su participación en otros compromisos internacionales.
Como consecuencia de esos cambios, Milei participará de forma virtual de la cumbre que se desarrollará en Mar-a-Lago, mientras que Federico Sturzenegger será quien encabece las actividades presenciales previstas en Estados Unidos. La decisión forma parte de una estrategia oficial para mantener presencia activa en los principales foros internacionales sin alterar la agenda presidencial.
Más allá del plano político, la reunión con Georgieva se dio en un momento clave para el programa económico. El FMI evalúa dos variables centrales: el resultado fiscal y la acumulación de reservas. En materia fiscal, el Gobierno logró superar la meta comprometida, con un superávit primario del 1,4% del Producto Bruto Interno, levemente por encima del objetivo pactado, aunque por debajo de las proyecciones internas iniciales.
Distinto es el panorama en el frente externo. La acumulación de reservas quedó por debajo de lo acordado, lo que obligará al Ejecutivo a solicitar un waiver para cubrir el desvío. Estimaciones privadas ubican ese incumplimiento en torno a los US$11.000 millones, una cifra que refleja las tensiones que aún persisten en el esquema cambiario y financiero.
No obstante, desde el inicio de 2026 el Banco Central retomó las compras en el mercado oficial y ya logró sumar cerca de US$1.300 millones, un dato que el Gobierno espera que sea tenido en cuenta por el FMI al momento de cerrar la evaluación. En el oficialismo confían en que la auditoría tendrá resultado favorable y que permitirá destrabar un nuevo desembolso por US$1.000 millones.
La revisión en curso también coincide con la discusión sobre la actualización del Índice de Precios al Consumidor, otro de los compromisos asumidos ante el Fondo. El cambio metodológico es observado como una pieza clave para mejorar la calidad de las estadísticas oficiales y reforzar la credibilidad del programa económico.
En ese escenario, la presencia de Sturzenegger en la agenda internacional busca reforzar el mensaje de que la desregulación y la transformación del Estado son ejes centrales del plan económico. El Gobierno apuesta a mostrar consistencia entre el discurso y las medidas adoptadas, en un contexto en el que la relación con el FMI vuelve a ocupar un lugar central en la discusión económica y política del país.