El acuerdo Mercosur-Unión Europea tiene un carácter "federal", comprobable con los primeras certificaciones de productos para exportar, además de representar un nivel de exigencia que, si se las sabe aprovechar, puede servir para facilitar convenios con otros mercados.
Esas fueron algunas de las conclusiones de un panel del XX Congreso Maizar, integrado por el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Fernando Brun, el embajador de la UE en la Argentina, Eric Haeg, y el presidente de Ciara-CEC (Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y Centro de Exportadores de Cereales), Gustavo Idígoras.
"Los acuerdos son por naturaleza federales", afirmó Brun, quien dijo que eso queda probado por "las primeras cuotas que han sido cubiertas por provincias como Entre Ríos, Corrientes y Córdoba".
El funcionario completó señalado que "también son federales porque están integrados con sectores menos conocidos o que hoy adquieren una relevancia particular, como la energía, la minería, la inversión".
Ventajas del acuerdo
"Si la UE es el primer inversor extranjero en la Argentina sin acuerdo y sin previsibilidad, estamos esperando que con el acuerdo y con previsibilidad, la inversión sea una de los grandes protagonistas; eso va a traer una prosperidad que va mucho más allá del agro", recalcó.
En cuanto a las ventajas de acceder a una rebaja o eliminación de aranceles, Brun señaló que a la Argentina "cada vez le costaba más ingresar a la UE, porque otros países como Perú, Chile o Sudáfrica lo hacían con arancel cero", al contar con acuerdos comerciales con el bloque del viejo continente.
El funcionario remarcó que el Mercosur contaba con acuerdos comerciales con el 10% del PBI global y que sólo el convenio con la UE le permitió subir al 30%, pero aclaro que aún "nos falta muchísimo" y que la meta es "llegar al 50% en los próximos años".
Barreras para-arancelarias
Por su parte, Idígoras rescató que, además, "el acuerdo tiene virtudes en temas no arancelarios", ya que "Europa se caracteriza por otro tipo de condicionamientos", como requisitos que en los hechos resultan barreras para-arancelarias, como criterios contra la deforestación, el uso del suelo o la simplificación alimentaria.
"Europa no va a cambiar, porque los temas ambientales y de inocuidad son electoralmente positivos; entonces, tenemos que ver la forma de adaptarnos a su legislación", reflexionó.
Para Idígoras, esas condiciones iniciales pueden ser aprovechadas por la Argentina y sus socios del Mercosur, porque "como con Europa es más complicado, llegar al resto de los países va a ser más fácil", toda vez que sus requisitos no serán tan exigentes.
Haeg recogió el guante y sostuvo que "no es que Europa se dedica a crear normas para complicar a la Argentina, pero queremos evitar la deforestación y mitigar el cambio climático, así como proteger la salud y el bienestar de nuestros consumidores".
Un cuarto de siglo
Los participantes del panel se refirieron a las demoras en cerrar el acuerdo, que llevó 25 años de negociaciones.
"Fue un noviazgo largo y esperamos que ahora se convierta en un matrimonio feliz", ironizó Haeg, quien aseguró que el acuerdo "nivela la cancha para el exportador argentino".
Idígoras reconoció que luego de 25 años de marchas y contramarchas, "creíamos que no se iba a dar", pero destacó que "cambiaron las condiciones políticas en el Mercosur" y ponderó la actitud del Parlamento.
"Nuestros legisladores resolvieron en 15 días un acuerdo con 25 años de demora; fuimos el primer país del Mercosur en aprobarlo y el resto lo aprobó en 30 días", resaltó.
Entre las mejoras que implica el acuerdo, indicó que antes, cuando había un reclamo ante la UE, "nos daban turno para dentro de 24 meses, nos escuchaban media horas y nos apuraban porque estaban esperando a otro; ahora nos reciben en dos semanas por todo el tiempo que sea necesario".
Tras señalar que Europa importa anualmente 180.000 millones de euros sólo en alimentos, acotó que "se han triplicado las misiones comerciales" en los últimos meses.
"Por supuesto que la cuota que nos dio Europa es muy chiquita, pero para ellos es la mayor cuota que le dieron a alguien y cuando los dos salimos heridos es porque fue el mejor acuerdo posible", sintetizó.
Brun puso de relieve que el acuerdo con la UE "va a ser el último en su tipo, porque no tenemos 27 años para seguir trabajando acuerdo por acuerdo".
"Este acuerdo tiene altísima sofisticación y sire para ser replicado", con otros países y regiones, de modo tal que el Mercosur pueda llegar a contar con convenios de libre comercio que abarquen el 50% del PBI global.