El Gobierno nacional oficializó la incorporación del proyecto minero Diablillos al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una medida que habilita una inversión estimada en 764 millones de dólares para el desarrollo de una mina de oro y plata ubicada entre las provincias de Salta y Catamarca.
La iniciativa, impulsada por la empresa AbraSilver, se posiciona como uno de los emprendimientos metalíferos más importantes del norte argentino y proyecta un fuerte impacto económico para la región de la Puna, tanto por la generación de empleo como por el movimiento de proveedores y servicios asociados a la actividad minera.
La aprobación fue publicada en el Boletín Oficial y representa uno de los primeros grandes proyectos vinculados a la minería metalífera en ingresar formalmente al RIGI, el esquema promovido por el Gobierno nacional para atraer inversiones de gran escala mediante beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios.
Según las estimaciones oficiales, el proyecto Diablillos permitirá crear 2.013 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos durante las etapas de construcción y operación de la mina. Además, se prevé que la producción genere exportaciones anuales cercanas a los 417 millones de dólares una vez que alcance su capacidad plena.
La mina estará emplazada en una zona estratégica de la Puna salteña y catamarqueña, una región que en los últimos años se convirtió en uno de los principales polos de interés para inversiones vinculadas a los recursos minerales del norte argentino. Aunque el auge reciente estuvo dominado por el litio y el cobre, el proyecto Diablillos vuelve a poner en el centro de la escena a los metales preciosos, especialmente el oro y la plata.
Dentro del sector minero existe expectativa por el potencial geológico del yacimiento, considerado uno de los desarrollos más relevantes del país para este tipo de minerales. La combinación de reservas estimadas, precios internacionales elevados y demanda sostenida posiciona al proyecto como una apuesta fuerte para incrementar las exportaciones argentinas en el corto y mediano plazo.
Desde el Gobierno nacional sostienen que el ingreso al RIGI busca brindar previsibilidad a inversiones de capital intensivo y garantizar condiciones estables para proyectos que requieren grandes desembolsos económicos y plazos extensos de desarrollo. En ese sentido, remarcan que el régimen apunta a reducir el impacto de la volatilidad macroeconómica y mejorar la competitividad de Argentina frente a otros países mineros de la región.
En Salta, el anuncio generó expectativa en distintos sectores empresariales y productivos debido al efecto multiplicador que suelen tener este tipo de emprendimientos en las economías regionales. La actividad minera demanda servicios de transporte, logística, construcción, hotelería, gastronomía, ingeniería y provisión de insumos, lo que abre oportunidades para empresas locales y mano de obra especializada.
Las proyecciones indican que gran parte del movimiento económico comenzará a sentirse durante la etapa de construcción de la mina, donde se requerirá infraestructura, equipamiento y contratación de personal técnico y operativo. Luego, durante la fase de producción, el impacto continuará con la necesidad de mantener operaciones permanentes en una zona de alta complejidad geográfica como la Puna.
El proyecto Diablillos también se suma al crecimiento que viene experimentando el sector minero en el NOA, especialmente en Salta, provincia que en los últimos años logró captar inversiones multimillonarias vinculadas al litio y otros recursos estratégicos. La combinación de recursos naturales, disponibilidad geológica y políticas orientadas a captar capitales extranjeros consolidó al norte argentino como uno de los focos más observados por empresas mineras internacionales.
A nivel nacional, la minería aparece como uno de los sectores con mayor potencial para incrementar el ingreso de divisas y fortalecer las exportaciones argentinas. En ese escenario, los proyectos de oro y plata mantienen un lugar importante dentro de la matriz minera del país, especialmente por el valor internacional de ambos metales y la demanda sostenida en los mercados globales.
No obstante, el avance de grandes emprendimientos extractivos también suele abrir debates vinculados al impacto ambiental, el uso de recursos hídricos y la necesidad de controles estatales en zonas sensibles como la Puna. En distintas provincias del norte argentino existen organizaciones sociales y ambientales que siguen de cerca la evolución de este tipo de iniciativas y reclaman monitoreos permanentes sobre las actividades mineras.
Por el momento, con la aprobación oficial dentro del RIGI, Diablillos quedó habilitado para avanzar en las próximas etapas administrativas y operativas, consolidándose como una de las inversiones más importantes anunciadas para Salta y Catamarca en los últimos años.
El proyecto representa además una señal clave para el sector minero argentino, que busca posicionarse como uno de los motores económicos del país en un contexto internacional donde los recursos naturales estratégicos adquieren cada vez mayor protagonismo.