La industria y la construcción atravesaron un noviembre complicado y confirmaron un escenario de enfriamiento de la actividad económica en Argentina. Ambos sectores clave cerraron el mes en terreno negativo, con caídas que reflejan la pérdida de dinamismo registrada en la segunda mitad del año y que condicionan las proyecciones para el corto plazo.
En el caso de la industria manufacturera, la baja interanual rozó el 9%, consolidando una racha descendente que ya acumula cinco meses consecutivos. La construcción, en tanto, volvió a mostrar números en rojo por segunda vez en 2025, con un retroceso significativo tanto en la comparación mensual como interanual.
Los datos correspondientes al penúltimo mes del año muestran que, pese a un primer semestre con mejores registros, la actividad productiva no logró sostener el impulso y cerró noviembre con señales claras de desaceleración.
La industria no logra revertir la tendencia
Durante noviembre, el índice de producción industrial manufacturero evidenció una caída interanual del 8,7%, mientras que en la comparación con octubre el descenso fue del 0,6%. El dato confirmó la debilidad del sector, que arrastra una secuencia negativa desde julio y no encuentra un piso firme para iniciar la recuperación.
Si bien el acumulado anual aún muestra un crecimiento del 2% gracias al desempeño positivo registrado entre enero y junio, la segunda mitad del año fue claramente adversa. Desde julio, la industria encadenó bajas sucesivas que fueron profundizándose hacia el final del período, con noviembre como el mes más crítico.
El retroceso fue generalizado y alcanzó a la mayoría de los rubros manufactureros. Algunos sectores lograron sostener leves mejoras, pero no alcanzaron a compensar las caídas más pronunciadas que se observaron en ramas clave de la producción.
Entre las actividades con mejor desempeño se destacó la refinación de petróleo, coque y combustible nuclear, con una suba superior al 6%. También hubo registros relativamente estables en madera, papel, edición e impresión, y en algunos equipos de transporte.
Sin embargo, la lista de rubros en baja fue extensa. Alimentos y bebidas, uno de los sectores con mayor peso en la estructura industrial, cayó cerca del 8%. También mostraron retrocesos importantes los productos de caucho y plástico, los muebles y colchones, y las sustancias químicas.
Las mayores caídas se concentraron en actividades vinculadas al consumo y a la inversión. La producción de textiles se desplomó más del 36%, mientras que el sector automotor, incluyendo carrocerías, remolques y autopartes, registró una baja del 23%. También fueron significativos los descensos en maquinaria y equipo, productos de metal y prendas de vestir, cuero y calzado.
Este desempeño refleja un contexto de menor demanda interna, costos elevados y cautela por parte de las empresas a la hora de producir e invertir, factores que continúan pesando sobre la actividad industrial.
La construcción volvió a terreno negativo
El sector de la construcción también cerró noviembre con números desfavorables. El indicador sintético de la actividad registró una caída interanual del 4,7% y un retroceso mensual del 4,1%, marcando el segundo mes del año con resultado negativo, luego del descenso observado en enero.
A pesar de este resultado, el acumulado entre enero y noviembre mantiene un crecimiento del 6,6%, sostenido por el buen desempeño que mostró la actividad durante gran parte del año. No obstante, la caída de noviembre encendió señales de alerta sobre la continuidad de ese impulso en el tramo final de 2025.
El comportamiento de los insumos para la construcción fue dispar. En la comparación interanual, cinco de los trece materiales relevados mostraron subas, encabezadas por los artículos sanitarios de cerámica, el hormigón elaborado y el asfalto. También registraron incrementos el hierro redondo y los aceros para la construcción.
En contraste, el resto de los insumos presentó caídas. El consumo de cemento portland retrocedió cerca del 5%, mientras que mosaicos, pinturas, cales, placas de yeso y pisos cerámicos mostraron bajas más pronunciadas. Los descensos más fuertes se observaron en yeso y ladrillos huecos, dos materiales sensibles al ritmo de la obra.
Este comportamiento mixto refleja un sector que continúa activo, pero con menor intensidad y con señales de desaceleración, especialmente en proyectos que dependen del financiamiento y de la previsibilidad económica.
Expectativas moderadas para los próximos meses
Las perspectivas para el período diciembre 2025-febrero 2026 no muestran un cambio sustancial en el corto plazo. Las empresas del sector de la construcción anticipan, en su mayoría, un escenario de estabilidad o leve retracción, tanto en obras privadas como públicas.
En el segmento privado, casi siete de cada diez firmas consideran que el nivel de actividad se mantendrá sin cambios durante el verano, mientras que una porción menor prevé una caída y un grupo reducido espera una mejora. En las obras públicas, la mirada es similar, con una mayoría que no anticipa variaciones significativas y opiniones divididas entre quienes proyectan una baja y quienes confían en un repunte.
En conjunto, los datos de noviembre dejaron un balance negativo para dos sectores estratégicos de la economía argentina. La industria profundizó su caída y la construcción volvió a retroceder, en un contexto marcado por la cautela, la menor demanda y expectativas que, por ahora, no anticipan una recuperación contundente en el arranque de 2026.