La Administración Pública Nacional (APN) retomó en julio el sendero superavitario, luego del déficit de junio por el impacto de los aguinaldos de jubilados y empleados estatales, aunque al costo de uno de los mayores ajustes de los últimos meses, con un recorte interanual del gasto total del 14,3% en términos reales.
Ese recorte agudizó la tendencia iniciada en el segundo semestre de 2025, en el que el mantenimiento de las cuentas públicas en terreno positivo comenzó a basarse más en el ajuste en el gasto que en la evolución de los ingresos, que desde entonces experimentan una merma a valores constantes.
En julio, el resultado primario fue superavitario en $4.785.205 millones, con una mejora respecto del mismo mes del año pasado del 17,2%, en tanto el superávit financiero fue de $4.465.082 millones, un 45,5% más que en julio de 2025.
Esos montos derivan de ingresos totales por $15.699.865 millones, con una caída interanual real del 3%, gastos primarios por $10.914.660 millones (-9,8%) y gastos totales por $11.234.783 millones.

Jubilaciones, subsidios, provincias y universidades, los ejes del ajuste en julio
El mayor recorte en 18 meses
La caída a valores constantes de los gastos totales fue del 14,3% y hay que remontarse a enero de 2025 para hallar un porcentaje semejante.
De todos modos, el 14,3% de julio de 2026 representa en términos relativos un ajuste mayor al 14,3% de enero de 2025: el recorte de hace un año y medio toma como base de comparación el inicio de la Presidencia de Javier Milei, cuando aún se arrastraba la inercia de gasto de la gestión anterior, a diferencia del mes pasado, que se confronta con un período en el que el ajuste ya se aplicaba en plenitud.
La brecha porcentual entre la mejora de los resultados primario y financiero estriba en la caída del 68,4% en los intereses de la deuda, que sumaron $320.123 millones contra los $757.836 millones de doce meses atrás.
Los rubros más ajustados
Pero ese recorte no explica toda la mejora del resultado, si se tiene en cuenta que la baja real del gasto total fue equivalente a $1.874.648 millones.
Los datos relevados por la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) y de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) revelan que los gastos en jubilaciones y pensiones, que todos los meses registran aumentos reales por el efecto de la movilidad, tuvieron en julio una merma interanual del 5,1%.
Si bien el porcentaje de disminución es menor que en el caso de los intereses, el recorte es mayor en valores absolutos, dada la proporción del gasto previsional en el total.

Los números de julio y de siete meses, en el informe de la OPC
Del mismo modo, cobraron trascendencia los recortes en los subsidios económicos (-30,4%), después de meses de aumentos interanuales, así como las transferencias a provincias (-53,3%) y en particular a las universidades (-99%).
Los informes de la OPC y la ASAP se anticipan al que dará a conocer la Secretaría de Hacienda el martes 18 de agosto, aunque los números pueden no coincidir por las diferencias metodológicas en las mediciones.
La OPC y la ASAP abarcan el resultado devengado de la APN, mientras Hacienda se encarga de difundir la etapa pagada del Sector Público No Financiero, que también comprende empresas y entes públicos y fondos fiduciarios.
El acumulado en siete meses
El resultado fiscal acumulado entre enero y julio muestra superávits de $13.455,344 millones en la etapa primaria, con una mejora interanual del 4,1%, y de $3.808.987 millones, con una caída del 26,8% que deja en evidencia la preocupación oficial ante el riesgo de incumplir la meta anual, lo que llevó a profundizar el ajuste en julio.

Con y sin utilidades del Banco Central, los resultados tienen importantes diferencias
Es que a diferencia de lo ocurrido en julio, en los siete meses el ajuste del gasto fue inferior al deterioro de los ingresos, con mermas del 0,8% y 2,3%, respectivamente.
La transferencia de utilidades del Banco Central por $24,4 billones sería más que suficiente para aliviar la situación, si no fuera que no son tenidas en cuenta en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Con ese aporte, equivalente a casi tres puntos del PBI, la caída del 3% en los ingresos se convierte en una mejora del 5,3% y el deterioro del 26,8% en el resultado financiero en un avance del 30,6%.