La caída de la actividad económica golpeó de lleno al comercio y a la gastronomía local, forzando la bajada de persianas y la reestructuración de firmas históricas en los principales corredores del centro salteño.
El comercio de la capital salteña atraviesa uno de sus momentos más complejos debido a la marcada caída en las ventas y el aumento constante de los costos operativos. Durante los últimos meses, el impacto de la crisis económica nacional golpeó sin contemplaciones a sectores clave como la gastronomía, la indumentaria y el rubro minorista, obligando a numerosos emprendimientos y negocios de larga trayectoria en la ciudad a cerrar sus puertas de manera definitiva.
Las transformaciones se hicieron evidentes desde los primeros eslabones del consumo masivo. En el sector de los supermercados, el panorama mostró reconfiguraciones de peso dentro del mapa comercial salteño: la emblemática superficie del hipermercado Libertad pasó a manos de la firma La Anónima, mientras que la tradicional sucursal de Carrefour ubicada sobre la calle 20 de Febrero optó por cesar sus actividades directas en ese punto para descentralizar su oferta a través de locales de menor envergadura distribuidos en distintos barrios de Salta.
El rubro gastronómico, sensible a la pérdida del poder adquisitivo de los vecinos, registró bajas continuas a lo largo de las distintas zonas de la ciudad. A comienzos de año, la firma Bentho Food anunció la bajada de persiana definitiva de su local en el barrio Grand Bourg mediante un mensaje de despedida a sus clientes en plataformas digitales. La tendencia desfavorable también se trasladó a corredores clave para el esparcimiento local. En el estratégico Paseo Güemes, el bar y destilería Marvin Craft concluyó sus operaciones a finales de mayo, escenario que se repitió poco después en la misma arteria con la clausura de la pizzería La Fiamma.
La crisis alcanzó de igual forma a puntos emblemáticos para la actividad turística y la gastronomía regional. En la cima del cerro San Bernardo, el reconocido restaurante El Baqueano puso fin a su actividad apremiado por pasivos acumulados y juicios de índole laboral. A esta nómina de cierres dentro del sector de comidas se sumaron negocios ubicados en el microcentro, como fue el caso del tradicional espacio El Bodegón sobre la calle Mitre y la clausura de la sucursal de Rosetta en la intersección de Córdoba y San Luis.
La retracción del consumo golpeó con la misma fuerza al comercio tradicional del casco histórico salteño, donde firmas con más de una década de presencia no lograron sostener la rentabilidad. En el rubro indumentaria, la marca Fruta Store anunció el fin de su atención al público tras diez años de actividad continuada en el centro. La nómina de bajas en el sector comercial incluyó a Radio Armador, un punto de referencia histórico para la venta de insumos electrónicos que debió rematar su mercadería antes del cese total, y a la tradicional zapatería Anna Express, que tomó la decisión de cerrar de manera definitiva tras la festividad del Milagro debido al desplome sostenido en sus ingresos.