La Justicia decretó la quiebra de Carsa S.A., empresa controlante de Musimundo, y dejó sin efecto el concurso preventivo que había sido habilitado en julio. La decisión marca un nuevo capítulo para una de las cadenas de electrodomésticos más conocidas del país, que atraviesa una fuerte crisis financiera y operativa.
La resolución fue dictada el 2 de septiembre por el Juzgado Civil y Comercial N° 23 de Resistencia, en el marco del expediente que la compañía había iniciado para intentar reordenar sus deudas.
El tribunal consideró que existían elementos que demostraban un estado de cesación de pagos y entendió que ya no estaban dadas las condiciones para continuar con el concurso preventivo. De esta manera, el expediente pasó a tramitarse bajo la figura de quiebra.
La situación de Carsa se había deteriorado durante los últimos meses. Musimundo cerró 20 locales en distintas provincias del nordeste argentino, en medio de un escenario marcado por la caída del consumo, la competencia del comercio electrónico y las dificultades financieras de la compañía.
Los cierres se concentraron en sucursales consideradas duplicadas, es decir, aquellas localidades donde la empresa contaba con más de un punto de venta. La reestructuración también tuvo impacto sobre los puestos de trabajo vinculados a esos establecimientos.
En paralelo, la compañía había avanzado en negociaciones para transferir parte de su estructura comercial. Una de las alternativas contemplaba el traspaso de 45 sucursales a los propietarios de On City, pero la operación finalmente no se concretó.
El fracaso de esa negociación complicó todavía más el proceso de reorganización que Carsa buscaba llevar adelante. A fines de agosto, su directorio había aprobado un plan para reducir la estructura de la empresa y avanzar con el reordenamiento de sus operaciones.
El escenario financiero también era complejo. La deuda incluida en el proceso concursal alcanzaba los $63.500 millones. Además, a fines de mayo de 2026, Carsa registraba pasivos bancarios por unos $3.060 millones, con el Banco Nación como uno de sus principales acreedores.
No es la primera vez que la compañía atraviesa una situación de este tipo. Carsa ya había recurrido a un concurso de acreedores en 2018, cuando había declarado una deuda cercana a los $900 millones.
Con la nueva resolución judicial, continuará interviniendo la sindicatura que ya había sido designada en el expediente. También se mantienen las fechas previstas para las próximas etapas del proceso.
Los acreedores podrán presentar sus pedidos de verificación de créditos hasta el 6 de noviembre de 2026. Posteriormente, está previsto que se presente el informe individual en marzo de 2027 y el informe general en junio del mismo año.
La declaración de quiebra abre ahora una nueva etapa para Carsa y deja bajo análisis el futuro de la estructura comercial vinculada a Musimundo, en un contexto de fuerte reestructuración para la tradicional cadena de electrodomésticos.