La inflación mostró comportamientos diferentes entre las provincias durante agosto. Mientras el índice nacional se ubicó en el 1,7%, seis distritos registraron aumentos superiores a ese nivel, aunque en términos generales se mantuvo una tendencia de desaceleración de los precios.
Neuquén encabezó el listado con una inflación mensual del 2,3%, seguida por Río Negro, con 2,1%. En tercer lugar quedó Chaco, donde el incremento alcanzó el 1,9%.
Por debajo de esas provincias, pero todavía por encima del promedio nacional, se ubicaron Santa Fe, Tucumán y Córdoba, todas con una variación mensual del 1,8%.
En tanto, tres jurisdicciones registraron exactamente el mismo aumento que el nivel general del país. CABA, Jujuy y San Luis cerraron agosto con una inflación del 1,7%.
Mendoza fue el único distrito entre los analizados que quedó por debajo del promedio nacional, con una suba de precios del 1,5%.
El comportamiento de la inflación provincial estuvo marcado principalmente por los aumentos en servicios y otros componentes que suelen tener una evolución diferente a la de los bienes de consumo masivo.
Entre los rubros que ejercieron mayor presión apareció Vivienda y servicios públicos. En Chaco, esta división aumentó 3,6%, mientras que en Mendoza alcanzó el 2,8%. CABA y San Luis, por su parte, registraron una variación del 2,6% en este segmento.
Educación también mostró incrementos importantes en algunas provincias. Neuquén tuvo una suba del 4,4% en este rubro y Jujuy llegó al 4%.
Los datos reflejan que la inflación de agosto no estuvo explicada principalmente por un aumento generalizado de los precios de los bienes. En cambio, tuvieron mayor incidencia los ajustes en servicios, tarifas y otros componentes regulados de la economía.
El escenario provincial muestra así diferencias significativas en la evolución del costo de vida. Si bien el promedio nacional registró una desaceleración respecto de meses anteriores, varias jurisdicciones terminaron el período con aumentos superiores al índice general.
La evolución de los precios en cada provincia responde, entre otros factores, a la estructura de consumo de sus habitantes y al peso que tienen los servicios, las tarifas y los precios regulados dentro de cada índice de inflación.