Este bizcochuelo no lleva yemas, no lleva polvo de hornear y ni harina de trigo. Y sin embargo sube, queda esponjoso, tiene una miga delicada, y huele a manteca recién salida del horno. El secreto es uno solo: las claras bien montadas a punto de nieve son todo el aire y toda la estructura del bizcochuelo.
En la repostería, se la conoce como "angel cake" ( torta del ángel). Es una receta ideal para cuando sobraron claras después de hacer una crema pastelera, pastas caseras, un flan o cualquier preparación que use solo yemas. También es una opción para quienes no pueden consumir yema de huevo, ya que no lleva ni rastro de ella. Y por estar hecha con maicena en lugar de harina, es naturalmente apta para celíacos.
Bizcochuelo de claras
Con cinco ingredientes de heladera y despensa, en menos de una hora, el resultado es uno de esos bizcochuelos que uno no olvida.
Ingredientes
Para un molde de 18 x 10 cm — 6-8 porciones
6 claras de huevo
200 g de azúcar
150 g de maicena (fécula de maíz)
100 g de manteca
1 pizca de sal
Para decorar: azúcar impalpable
Cómo se prepara
Montar las claras. Este es el paso más importante de toda la receta, porque las claras son el único agente de levado del bizcochuelo — no hay polvo de hornear ni bicarbonato que ayude. Todo el aire que se incorpora en este momento es el que va a dar esponjosidad.
Montar las claras de tres en tres con una pizca de sal, usando batidora eléctrica a velocidad alta. Llevarlas a punto de nieve firme, cuando se da vuelta el bol y no caen, están listas. Unir las seis claras en un bol amplio.
Tip clave: el bol y las paletas de la batidora tienen que estar completamente secos y sin rastro de grasa. Cualquier traza de yema o aceite impide que las claras suban correctamente.
Incorporar el azúcar y la maicena con movimientos suaves y envolventes — de abajo hacia arriba, girando el bol — ir incorporando el azúcar y la maicena de forma alternada: una cucharada sopera de azúcar, una de maicena, mezclar suavemente, y así hasta terminar ambos. No apurarse en este paso: hacerlo de a poco evita que las claras se bajen.
La mezcla final tiene que verse suave, brillante y con cuerpo, como una mousse espesa.
Agregar la manteca. Derretir la manteca apenas — tiene que estar líquida pero no caliente. Si está muy caliente va a bajar las claras. Incorporarla a la mezcla con movimientos envolventes hasta integrar.
Precalentar el horno a 170 °C, forrar el interior del molde con papel manteca. Volcar la mezcla y emparejar la superficie con una espátula.
Hornear 35 minutos. Si al terminar la superficie quedó muy pálida, podemos darle un un toque más dorado si tenemos grill en el horno, o bajándolo a la zona de la parrilla. No abrir el horno antes de los 30- 35 minutos — el bizcochuelo necesita ese tiempo para estructurarse.
Pinchar el centro con un palillo: si sale limpio, está listo.
Un paso fundamental: Lo dejamos enfriar 10 minutos dentro del molde, luego desmoldamos sobre una rejilla. Dejar enfriar por completo antes de decorar. Espolvoreamos con azúcar impalpable tamizada justo antes de servir.