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MUY BUENO

Pastel de choclo, cebolla y queso: cremoso, sin masa y muy fácil

Con el contraste dulce-salado único de la dupla " choclo y queso".

Pastel de choclo, cebolla y queso: cremoso, sin masa y muy fácil

Hay recetas simples que siempre funcionan, especialmente cuando bajan las temperaturas. Este pastel cremoso de choclo, cebolla y queso entra perfecto en esa categoría: es económico, rendidor, reconfortante y muy fácil de preparar. Podemos servirlo con verduras, para una comida completa sin carne. O como guarnición, en porciones más chicas.

Por supuesto, el sabor es de los mejores. La dupla " choclo y queso" es una de las más tentadoras: La combinación del choclo cremoso con la cebolla cocida lentamente y el queso fundido da como resultado una preparación suave, apenas dulce y con una superficie gratinada que recuerda a los clásicos budines salados caseros.

Pastel de choclo, cebolla y queso

Puede servirse como plato principal liviano o como acompañamiento de carnes, pollo o verduras salteadas. 

Ingredientes para 4 porciones ( abundantes)

2 cebollas grandes

50 g de manteca

2 cucharadas de aceite

1 lata de choclo cremoso

1 lata de choclo en granos (con su líquido)

1 taza de leche

2 cucharadas de harina

150 g de queso mozzarella, semiduro o duro rallado

2 cucharadas de azúcar

Sal

Nuez moscada

Cómo preparar el pastel cremoso de choclo

Pelamos las cebollas y las cortamos en pluma fina.

En una sartén amplia o cacerola colocamos la manteca junto con el aceite y, cuando estén calientes, incorporamos la cebolla.

Cocinamos a fuego medio-bajo durante unos 10 minutos, removiendo cada tanto, hasta que quede tierna y apenas dorada.

Agregamos el choclo cremoso y el choclo en granos junto con su líquido. Mezclamos y dejamos que hierva suavemente.

En un recipiente aparte disolvemos la harina en la leche fría y la incorporamos poco a poco a la preparación, revolviendo constantemente para evitar grumos. Condimentamos con sal y nuez moscada.

Cuando la mezcla espese, cocinamos dos minutos más a fuego bajo. Retiramos del fuego, agregamos el queso rallado y mezclamos hasta integrar.

Volcamos la preparación en una fuente para horno previamente enmantecada. Espolvoreamos la superficie con el azúcar y llevamos al horno fuerte hasta gratinar.

Por qué el azúcar es clave en esta receta: Aunque pueda sorprender, el azúcar sobre la superficie ayuda a formar una capa dorada y levemente crocante que combina muy bien con el sabor del choclo y el queso. No queda un plato dulce: simplemente potencia el gratinado y el sabor natural del maíz, creando un contraste muy sabroso con el queso.


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