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RICO Y SALUDABLE

Fideos de zucchini: una receta simple que se hace en 15 minutos y parece sacada de una fábrica de pastas

Mirá el paso a paso.

Fideos de zucchini: una receta simple que se hace en 15 minutos y parece sacada de una fábrica de pastas

Con los fideos de marca por las nubes, los fideos de zucchini son la salvación. Es el plato ideal para quienes buscan comer rico sin gastar una fortuna en la góndola de los celíacos: una opción 100% sin TACC y natural que reemplaza a la pasta tradicional sin resignar sabor.

A diferencia del pan o los fideos de trigo, acá no hay almidón que se transforme en azúcar rápidamente. Al ser puro vegetal, evitás el pico de glucemia y la pesadez, logrando una digestión liviana que te permite seguir el día sin ganas de una siesta eterna.

El secreto para que no se te hagan "sopa"

Hacerlos es una pavada y no necesitás máquinas raras. El secreto de los cocineros es usar un pelapapas o una mandolina para sacar tiras largas de la piel y la carne del zucchini. El truco clave: cortá solo hasta llegar a las semillas; el centro guardalo para una sopa, porque si lo usás en los fideos, largan mucha agua y se desarman.

Para que queden "al dente", poné las tiras en un colador con un toque de sal durante 15 minutos. Esto hace que el vegetal transpire y suelte el exceso de líquido. Así, cuando los saltes, van a quedar crocantes y con la textura de un espagueti de restaurante.

Ingredientes para una persona (gasto mínimo)

  •     2 zucchinis frescos (buscá los más firmes).
  •     2 dientes de ajo laminados.
  •     Aceite de oliva, sal y pimienta.
  •     Aderezo: Jugo de limón, una cucharada de mostaza y semillas de sésamo para el "crunchy".
  •     Opcional: Un huevo a la plancha arriba para tener un plato completo.

Preparación flash: del fuego a la mesa

  1. Mientras los zucchinis escurren, dorá los ajos en una sartén con un chorrito de aceite. No dejes que se quemen porque se ponen amargos. Una vez doraditos, mandá las tiras de zucchini a fuego máximo.
  2. Solo necesitan 2 minutos de calor. Revolvelos rápido para que se impregnen del sabor del ajo y sacalos enseguida. Serví con el jugo de limón y el queso rallado por encima. Es la cena perfecta: barata, sin gluten y no te deja la panza hinchada.

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