Las autoridades chilenas elevaron este miércoles a 13 el número de muertos asociados al sistema frontal que azota a diez de las 16 regiones del país. Otras cuatro personas están desaparecidas y hay alrededor de 3.500 damnificados.
Según el último balance entregado por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), las intensas lluvias dejaron más de 63.000 personas aisladas, mayormente concentradas en las regiones de Atacama y Coquimbo, a 840 y 475 kilómetros al norte de la capital, respectivamente.
Los estragos causados por el temporal se concentraron al norte del país, principalmente por su geografía desértica carente de vegetación y suelos capaces de absorber los grandes volúmenes de agua que han caído durante las últimas horas.
Zona de catástrofe
En este escenario, el Gobierno decretó zona de catástrofe en toda la región de Coquimbo y en la provincia de Huasco, en Atacama. Esta herramienta constitucional facilita la entrega de recursos de ayuda y el despliegue de organismos estatales para contener la emergencia.
Miles de personas permanecen sin energía eléctrica a lo largo del país, principalmente en la región de Valparaíso, en el litoral central. Varias localidades del norte alertan una crisis sanitaria por la falta de acceso a agua potable.
El evento climático, relacionado con el fenómeno El Niño, comenzó el jueves pasado en la zona centro-sur y avanzó hacia el norte.
A su paso, dejó localidades aisladas, inundaciones, derrumbes y rutas socavadas, además de fuertes rachas de viento de hasta 160 kilómetros en algunas zonas, cortes de luz y agua.
Según la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), el temporal es uno de los episodios meteorológicos más significativos registrado en los últimos años debido a su extensión geográfica e intensidad.
El organismo anticipó el ingreso de un nuevo sistema frontal desde el Maule hacia el sur durante los próximos días.