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Elecciones: Bolsonaro y Lula cierran sus campañas con la mira en un triunfo en primera vuelta

Los dos principales candidatos para la elección de mañana protagonizaron actos a apenas 7,5 kilómetros de distancia y dos horas de diferencia en San Pablo

Elecciones: Bolsonaro y Lula cierran sus campañas con la mira en un triunfo en primera vuelta

“¡Mito! ¡Mito! ¡Primera vuelta!”. Los simpatizantes de Jair Bolsonaro estallaron cuando el presidente bajó de su camioneta en la plaza Campo de Bagatelle, en San Pablo, para una caravana en moto, una de sus últimas apariciones públicas antes de las elecciones del domingo en Brasil. “¡Mañana ganamos en primera vuelta!”, le grita de lejos Susanna Souza, vestida de policía.

Solo dos horas después, a unos 7,5 kilómetros de allí, en la emblemática Avenida Paulista, Luiz Inacio Lula da Silva también hizo uno de sus últimos contactos con simpatizantes, para una “marcha de la victoria” con una caminata. “¡Olé, olé, olé, olá, Lula, Lula!”, clamaron sus seguidores cuando se anunció por altoparlantes que “papá llegó”. “¡Brasil va a ser feliz de nuevo! Mañana se termina la pesadilla de Bolsonaro”, confió en medio de la marea roja Helena Valle, que llegó desde Piraporinha, en las afueras de San Pablo, para apoyar al expresidente.

En el último día antes de los comicios, que los tienen a Lula como favorito y a Bolsonaro por detrás, los dos candidatos llevaron su pulseada este sábado a las calles de San Pablo, la mayor ciudad del país y que, además, presenta una disputa clave por la gobernación del estado.

Bolsonaro, en moto

Bolsonaro había anunciado una de sus clásicas caravanas en moto desde las 10.22 (por el número de su lista electoral), y llegó puntual diez minutos antes a la plaza Campo de Bagatelle, en el distrito de Santana. Custodiado por un amplio operativo de seguridad, se abrazó con simpatizantes y después rebatió las encuestas, que lo muestran detrás de Lula con un 36% de intención de voto. “No hay forma que mañana no saquemos el 60% de los votos, como mínimo”, pronosticó.

En medio del humo verde y amarillo y el ruido ensordecedor de cientos de motos que participaron de la caravana, Bolsonaro se subió a la tarima que le habían preparado sus asistentes con el exministro Tarcisio de Freitas (Republicanos), su candidato para gobernador de San Pablo. Según las encuestas, el exalcalde Fernando Haddad (Partido de los Trabajadores, PT) tiene ventaja en esa disputa, con 34% de intención de voto, seguido de De Freitas (24%) y el gobernador Rodrigo Gomes (PSDB), con 22%.

“No vamos a dejar que vuelva la corrupción a Brasil”, dijo otro simpatizante de Bolsonaro, en referencia al PT.

Los motociclistas habían cubierto las patentes con calcomanías electorales. En el pelotón VIP junto al presidente, vestido con chaqueta negra, había influyentes comunicadores digitales, como Robson Calabianqui, de 26 años y con unos 2 millones de seguidores en TikTok.

La caravana salió desde la avenida Santos Dumont y fue hasta el Parque Ibirapuera. Algunos simpatizantes la siguieron auto, con carteles, banderas brasileñas y bocinazos. El presidente y De Freitas llegaron a Ibirapuera sin casco, y allí Bolsonaro caminó entre simpatizantes, al grito de “¡Mito” y “¡Lula ladrón, tu lugar es la prisión!”. El presidente encendió a sus seguidores cuando mostró una mochila con la imagen de Lula tras las rejas. Luego, partió para Santa Catarina para su última aparición de campaña.

“Esperanza”

En tanto, en la Avenida Paulista y el cruce con la calle Augusta, Lula llegó cerca de las 12.50, casi dos horas después de lo pautado, en medio del entusiasmo de sus simpatizantes. “Le quiero devolver la esperanza a ella”, señala Laura, que lleva en brazos a su hija de siete años, cubierta de stickers electorales del PT.

Antes que Lula, el primero en llegar fue su compañero de fórmula, Geraldo Alckmin, cofundador del PSDB y exrival electoral del propio Lula en 2006, cuando fue el líder del PT fue reelegido. Al principio el exgobernador de San Pablo saludó a distancia a los simpatizantes que esperaban detrás del cordón de seguridad. Pero luego se acercó, se sacó selfies, recibió abrazos y se entregó al calor de la militancia del PT.

Luego fue el turno de Haddad, que busca sacar la mayor ventaja posible en la elección en San Pablo para llegar con más holgura al ballottage. Cuando llegó Lula, la efervescencia fue total. El primero en abrazarlo cuando bajó del auto fue su amigo y presidente del Sindicato de los Metalúrgicos, Moisés Selerges. Y acto seguido Lula y el resto de los candidatos iniciaron la “marcha de la victoria” a bordo de una camioneta descapotada por la calle Augusta.


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