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Gloria perdida

Mickey Rourke de ícono de Hollywood a quedar sin casa tras una deuda de alquiler

El actor que fue uno de los grandes símbolos del cine de los años 80 atraviesa un momento crítico.

Mickey Rourke de ícono de Hollywood a quedar sin casa tras una deuda de alquiler

Durante los años ochenta fue uno de los rostros más seductores y rebeldes del cine. Su imagen de “chico malo”, su talento y su presencia en pantalla lo convirtieron en una figura central de Hollywood. Pero décadas después, la historia de Mickey Rourke parece haber tomado un rumbo completamente distinto. El actor fue desalojado de la vivienda que ocupaba tras acumular una deuda de alquiler cercana a los 60.000 dólares y hoy atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida.

El episodio volvió a poner su nombre en los titulares, aunque no por una película ni por un nuevo proyecto cinematográfico. Según trascendió, Rourke llevaba varios meses sin pagar el alquiler del lugar donde vivía. El monto mensual había aumentado en el último tiempo y terminó generando una deuda importante. Ante la falta de respuesta del actor a las intimaciones legales, la Justicia ordenó finalmente el desalojo.

Cuando recibió la notificación, la deuda acumulada ya rondaba los 60 mil dólares, a lo que se sumaban gastos judiciales. El actor sostuvo que la propiedad tenía problemas estructurales y que esa fue una de las razones por las que dejó de pagar. Sin embargo, la causa avanzó hasta concretar la orden de abandonar el inmueble.

La situación generó incluso una inesperada reacción entre sus seguidores. Una campaña de recaudación online fue impulsada con la intención de reunir el dinero necesario para que pudiera saldar la deuda. En pocos días la colecta superó ampliamente la cifra requerida. Pero el propio Rourke decidió rechazarla públicamente y pidió que se devolviera el dinero.

La iniciativa había sido lanzada por alguien cercano a su entorno con la intención de demostrarle el apoyo del público. El actor, sin embargo, se mostró molesto con la idea de recibir donaciones y expresó su incomodidad con que lo presentaran como alguien que necesitaba ayuda económica. Finalmente, la campaña fue cancelada y el dinero regresó a quienes habían aportado.

Tras el desalojo, Rourke fue visto cargando sus pertenencias en un pequeño camión de mudanza. Desde entonces, su paradero exacto no está del todo claro. Algunas versiones indican que se habría instalado temporalmente en un hotel, mientras que otras aseguran que estaría viviendo en la casa de un amigo.

La noticia refleja el presente complicado de un actor que alguna vez estuvo entre los nombres más prometedores del cine estadounidense. Durante los años ochenta, su carrera parecía destinada a convertirse en una de las más importantes de su generación. En pocos años pasó de pequeños papeles a protagonizar grandes producciones.

Su irrupción en Hollywood fue rápida. Tras varios intentos fallidos y decenas de audiciones sin éxito, logró sus primeros papeles en películas que comenzaron a llamar la atención de la crítica y de los productores. Su estilo intenso y su personalidad impredecible lo distinguían del resto.

El salto definitivo llegó cuando empezó a protagonizar películas que se volvieron clásicos de esa década. Entre ellas se destacan Nueve semanas y media, Corazón satánico y Barfly. En esos años su imagen de galán rebelde lo convirtió en un símbolo sexual y en uno de los actores más buscados del momento.

También participó en otras producciones importantes como La ley de la calle y más adelante en Sin City. Su talento era reconocido incluso por figuras influyentes de la industria y muchos lo consideraban uno de los actores más interesantes de su generación.

Sin embargo, su carrera comenzó a desviarse con el paso del tiempo. Las decisiones profesionales cuestionadas, algunos proyectos fallidos y su carácter conflictivo fueron cerrándole puertas dentro de la industria. Varios directores y productores comenzaron a considerarlo difícil de manejar en un rodaje, algo que afectó seriamente su continuidad en grandes producciones.

El propio Rourke tomó decisiones que terminaron complicando su camino en el cine. A comienzos de los años noventa se alejó parcialmente de la actuación para intentar una carrera en el boxeo, una disciplina que siempre le había apasionado. Aunque participó en varias peleas, la experiencia también dejó secuelas físicas visibles en su rostro.

Con el paso del tiempo se sometió a varias cirugías estéticas que transformaron notablemente su apariencia. Aquella imagen que lo había convertido en uno de los galanes más reconocibles de Hollywood se fue modificando hasta resultar casi irreconocible para parte del público.

Durante años su carrera se mantuvo en un segundo plano, con papeles menores y producciones de menor presupuesto. Pero a fines de la década de 2000 protagonizó un regreso que sorprendió a la industria.

Ese resurgimiento llegó con la película El luchador. En el film interpretó a un luchador profesional en decadencia que intenta reconstruir su vida. La actuación fue ampliamente elogiada y le valió una nominación al Oscar, además de varios premios importantes.

Muchos creyeron que ese trabajo marcaría el inicio de una segunda etapa de éxito en su carrera. Durante un tiempo volvió a recibir ofertas para proyectos de mayor perfil e incluso apareció en producciones comerciales de gran alcance.

Entre ellas estuvo su participación en Iron Man 2 y en una de las entregas de Los indestructibles, lo que parecía confirmar su regreso a los grandes estudios.

Sin embargo, ese impulso no se consolidó. Con el paso de los años volvió a involucrarse principalmente en producciones menores y su presencia en la industria fue perdiendo relevancia. En paralelo, su nombre empezó a aparecer en los medios más por polémicas o declaraciones controversiales que por nuevos proyectos cinematográficos.

En los últimos tiempos incluso participó en programas de televisión y realities, una señal clara de que su carrera ya no ocupaba el lugar que había tenido décadas atrás.

La historia de Mickey Rourke se convirtió así en uno de los ejemplos más comentados sobre cómo el éxito en Hollywood puede ser tan vertiginoso como frágil. De ser una de las estrellas más magnéticas del cine de los años ochenta pasó a atravesar un presente marcado por problemas económicos, polémicas públicas y un futuro incierto.

Su trayectoria, marcada por grandes películas, decisiones arriesgadas y un estilo de vida intenso, muestra el contraste entre la gloria del pasado y la realidad actual. Una vida que alguna vez estuvo rodeada de fama, dinero y reconocimiento, y que hoy enfrenta un escenario muy diferente.

La conducta de Mickey Rourke se volvió impredecible. Las actitudes despóticas le dieron una pésima reputación en el mundo del cine. (Foto: AP)

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