La crisis financiera desatada por la intervención de Ueno Bank provocó una fuerte reacción social en Paraguay. Miles de ciudadanos se movilizaron frente al Congreso, en Asunción, para exigir la devolución de sus ahorros y reclamar que los responsables del escándalo sean llevados ante la Justicia.
La protesta se desarrolló mientras los senadores debatían los avances del juicio político contra el presidente Santiago Peña. En ese contexto, los manifestantes se concentraron en la plaza del Centro Cívico, donde expresaron su malestar por la situación económica que atraviesan miles de familias.
Los reclamos estuvieron dirigidos tanto a las autoridades de la entidad financiera como al Gobierno. Los afectados cuestionaron la falta de respuestas y denunciaron que quedaron imposibilitados de utilizar el dinero que tenían depositado.
Una de las manifestantes aseguró que la situación representa un golpe devastador para quienes confiaron sus ingresos al banco. También manifestó su cansancio frente a los reiterados casos de corrupción y reclamó que los responsables abandonen sus cargos.
Según relató, Ueno Bank había conseguido atraer a una gran cantidad de clientes mediante beneficios comerciales, entre ellos reintegros de hasta el 50% en determinadas compras. Esa estrategia llevó a numerosas personas a depositar allí sus salarios y ahorros.
Sin embargo, la intervención de la entidad cambió por completo el panorama. La mujer sostuvo que muchas familias quedaron sin recursos para afrontar sus gastos cotidianos y advirtió sobre las consecuencias económicas que tendrá la imposibilidad de acceder al dinero.
Otro de los damnificados llegó desde una localidad ubicada a 56 kilómetros de Asunción para participar de la movilización. Su principal reclamo fue que se restituyan los fondos de los ahorristas y que el presidente Santiago Peña responda por su respaldo público a la entidad.
El manifestante cuestionó especialmente las promociones que, según denunció, continuaron incentivando los depósitos poco antes de la intervención. Consideró que los beneficios ofrecidos fueron utilizados para captar nuevos clientes y aumentar la cantidad de dinero ingresado al banco.
La indignación también estuvo relacionada con el vínculo entre la entidad financiera y el poder político. Algunos ciudadanos señalaron que Ueno Bank había sido presentado públicamente como una institución confiable y cuestionaron que los fondos públicos estuvieran vinculados a una entidad que terminó atravesando semejante crisis.
Otro joven que participó de la protesta advirtió que las consecuencias podrían extenderse más allá de los ahorristas directamente afectados. A su entender, el problema podría generar un impacto económico de mayor alcance y profundizar la desconfianza de la población en el sistema financiero.
La intervención del Banco Central, motivada por el deterioro patrimonial de la entidad, dejó a numerosos clientes sin posibilidad de operar con normalidad. El conflicto abrió un escenario de incertidumbre para quienes dependían de esos fondos para sostener sus hogares y actividades.
Mientras continúan las discusiones políticas en el Congreso, los damnificados mantienen sus reclamos y exigen respuestas concretas. La devolución de los ahorros y el esclarecimiento de las responsabilidades se convirtieron en los principales pedidos de una ciudadanía que expresa cada vez más enojo frente a la crisis.