El juez de la Corte Suprema de Brasil, Alexandre de Moraes, resolvió prorrogar sin fecha límite la prisión domiciliaria del expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años por intento de golpe de Estado. La medida humanitaria, que le había sido otorgada de forma provisoria por motivos de salud, se mantiene vigente tras una nueva evaluación judicial.
Bolsonaro, de 71 años, permanece en su residencia de Brasilia desde marzo, cuando recibió el beneficio inicial por 90 días debido a un cuadro de neumonía y otras complicaciones médicas. Ese plazo había vencido la semana pasada, pero el magistrado decidió extenderlo al considerar que existe una “mejoría clínica” general, tanto en ese episodio como en otras afecciones que atraviesa el exmandatario.
En la resolución, el juez sostuvo que sostener la prisión domiciliaria resulta “razonable, adecuado y proporcional” en el contexto actual del caso. De esta manera, el exjefe de Estado continuará bajo arresto en su domicilio, sin plazos definidos para una eventual revisión de la medida.
La situación judicial del dirigente ultraderechista sigue bajo fuerte seguimiento, en un expediente que lo responsabiliza por un plan para mantenerse en el poder tras la derrota electoral de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva. La condena fue dictada el año pasado y marcó un hito en la política brasileña reciente.
En paralelo, la Justicia también reforzó las condiciones de control sobre su situación personal y de seguridad, especialmente en lo referido al uso y tenencia de armas. La decisión se da luego de un episodio ocurrido en junio, cuando se detectó la presencia de un arma de fuego en el entorno de su custodia durante un operativo en Brasilia.
A partir de ese hecho, la defensa del expresidente argumentó que el arma había sido modificada para inutilizarla por motivos vinculados a su tratamiento médico. Sin embargo, el episodio derivó en nuevas restricciones y en la orden de controlar el total de armas registradas a su nombre.
Con la última resolución, Bolsonaro continuará en prisión domiciliaria mientras se mantiene abierta la supervisión judicial de su caso, en un escenario que combina cuestiones de salud, seguridad y el avance de la causa por la que fue condenado.