Un fuerte sismo sacudió la región andina de Perú y dejó un saldo de seis personas fallecidas, más de 30 heridas y alrededor de 300 damnificadas. El movimiento provocó daños en viviendas, edificios históricos y obligó a desplegar un operativo de asistencia en las zonas más afectadas.
El temblor ocurrió durante la noche del sábado y tuvo una magnitud de 5,5. De acuerdo con los registros oficiales, el epicentro se ubicó cerca de la ciudad de Sicaya, en la provincia de Huancayo, con una profundidad de unos 10 kilómetros, una característica que incrementó el impacto sobre la superficie.
Las localidades más golpeadas fueron las ubicadas en la provincia de Chupaca, donde varias estructuras colapsaron por la intensidad del movimiento. Entre las víctimas fatales confirmadas se encuentran personas de distintas edades, mientras los equipos de emergencia continúan con las tareas de relevamiento y asistencia a los vecinos afectados.
Uno de los principales factores que agravó las consecuencias del sismo fue la vulnerabilidad de algunas construcciones tradicionales de la zona andina. Muchas viviendas levantadas con adobe y otros materiales antiguos no resistieron la fuerza del movimiento y sufrieron derrumbes parciales o totales.
Además de los daños en viviendas particulares, un templo histórico del siglo XVI resultó afectado. La iglesia Santiago León de Chongos Bajo presentó grietas en su estructura y daños en su torre principal, lo que encendió las alertas por el riesgo sobre el patrimonio arquitectónico de la región.
Tras el sismo, los organismos de emergencia registraron varias réplicas que mantuvieron la preocupación entre los habitantes. Los movimientos posteriores, aunque de menor intensidad, llevaron a reforzar los controles preventivos y recomendaron a la población mantenerse alerta.
El Gobierno peruano activó un operativo con personal de rescate, fuerzas de seguridad y equipos sanitarios para atender a los afectados. Brigadas especializadas trabajaron en la remoción de escombros y en la búsqueda de posibles personas atrapadas entre las estructuras dañadas.
En el área sanitaria se dispuso el refuerzo de la atención médica con el traslado de un hospital de campaña y puestos de asistencia para responder a la demanda generada por el desastre. Parte de los heridos recibió el alta médica, mientras otros continuaban bajo observación.
Las autoridades nacionales mantienen el monitoreo de la situación y analizan la posibilidad de declarar la emergencia en las zonas afectadas. La medida permitiría acelerar la llegada de recursos y reforzar la ayuda para las familias que perdieron sus viviendas.
El sismo volvió a poner en evidencia los desafíos que enfrentan las regiones andinas ante fenómenos naturales, especialmente por las características de sus construcciones y la necesidad de fortalecer los sistemas de prevención y respuesta ante emergencias.