Un terremoto de magnitud 6,8 sacudió este martes el sur de Japón y dejó al menos dos personas fallecidas, decenas de heridos y numerosos daños materiales en la isla de Kyushu. Las autoridades desplegaron equipos de rescate para asistir a las zonas más afectadas por el movimiento telúrico.
El epicentro se ubicó en la prefectura de Kumamoto, donde se registraron derrumbes de estructuras, incendios y cortes temporales de servicios esenciales. En un primer momento, la Agencia Meteorológica de Japón había informado una magnitud de 7,1, aunque luego la cifra fue ajustada por organismos internacionales de medición sísmica.
Entre los principales daños se reportó el colapso parcial de un centro comercial y el derrumbe de una fábrica de papel, situaciones que dejaron víctimas fatales y personas atrapadas. Los equipos de emergencia lograron rescatar a varios afectados, mientras continuaban las tareas de búsqueda.
Más de 50 personas fueron trasladadas a centros médicos de la región debido a heridas de distinta consideración. Además, miles de habitantes recibieron indicaciones de evacuación preventiva ante el riesgo de nuevos movimientos y posibles daños en edificios e infraestructura.
El gobierno japonés movilizó alrededor de 3.600 integrantes de las fuerzas de defensa para reforzar los operativos de asistencia y acelerar las tareas de rescate. Las autoridades locales concentraron los esfuerzos en las zonas donde se registraron mayores daños.
El terremoto también generó interrupciones en el suministro eléctrico. Decenas de miles de hogares de Kyushu quedaron momentáneamente sin energía, mientras algunas localidades informaron inconvenientes con el servicio de agua potable.
Pese a la magnitud del sismo, las autoridades confirmaron que no se detectaron anomalías en las centrales nucleares ubicadas cerca del área afectada. El monitoreo de estas instalaciones se mantuvo activo debido al antecedente del desastre nuclear de Fukushima ocurrido en 2011.
Además de los daños en viviendas y comercios, el movimiento afectó la actividad industrial de la región. Empresas con instalaciones en Kyushu iniciaron evaluaciones para determinar el impacto del terremoto en sus operaciones.
Japón es uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo y cuenta con estrictos protocolos de prevención y respuesta ante terremotos. Sin embargo, la intensidad del fenómeno generó preocupación entre los habitantes de las zonas más cercanas al epicentro.
Mientras continúan las labores de asistencia, los equipos de emergencia mantienen operativos de búsqueda y evaluación de daños para determinar el alcance total del terremoto y sus consecuencias en la población.