Salta atraviesa un período de intensa actividad tectónica que volvió a encender los radares del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES). En un lapso menor a 48 horas, los instrumentos de medición contabilizaron un total de 18 sismos en diversos puntos de la geografía provincial, confirmando una tendencia de constante movimiento subterráneo que se viene profundizando desde mediados de agosto.
El fenómeno concentró la gran mayoría de sus epicentros en la región de los Valles Calchaquíes. Allí, los sismos alcanzaron magnitudes que oscilaron entre los 3 y los 3,9 grados en la escala de Richter. A pesar de la frecuencia con la que se sucedieron estos eventos, la baja intensidad promedio hizo que pasaran inadvertidos para la mayoría de los salteños en su vida cotidiana, sin que se reportaran daños materiales ni complicaciones en la infraestructura urbana o rural.
Según explicaron los especialistas en la materia, este comportamiento obedece al proceso natural de liberación de energía acumulada en las fallas geológicas que atraviesan el Noroeste argentino. La constante interacción entre las placas tectónicas genera estos reajustes periódicos, un rasgo característico de una zona con estructuras geológicas activas e históricamente propensa a la sismicidad.
Si bien la seguidilla de temblores locales se mantuvo dentro de rangos leves, la sensibilidad en la provincia también se vio influenciada por eventos de mayor magnitud ocurridos en jurisdicciones vecinas. Recientemente, dos sismos de consideración registrados en Catamarca y Tucumán —con magnitudes de 4,3 y 5 grados respectivamente— repercutieron de manera directa en varios departamentos salteños, donde la población sí llegó a percibir la oscilación del suelo.
Desde el INPRES recalcan la importancia del monitoreo continuo que se realiza sobre cada sacudida. Los datos obtenidos permiten determinar con exactitud la profundidad, la ubicación geográfica y la fuerza de los epicentros, información clave para evaluar la evolución de la falla y reforzar los planes de prevención en la provincia. Por el momento, la seguidilla se analiza como parte de la dinámica habitual del relieve andino, aunque los equipos técnicos continúan siguiendo atentamente el comportamiento del subsuelo.