El número de personas fallecidas por los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio ascendió a 3.811, de acuerdo con el último balance oficial difundido por las autoridades. Además, se informó que 16.740 personas resultaron heridas mientras continúan las tareas de rescate, asistencia y recuperación en las regiones más afectadas por los movimientos sísmicos.
Los equipos desplegados en el terreno lograron rescatar a 6.462 personas desde que ocurrió la emergencia. Al mismo tiempo, siguen las operaciones de búsqueda y asistencia con la participación de más de 30.000 efectivos, cerca de 29.000 voluntarios y brigadas internacionales que colaboran en las zonas donde el impacto fue más severo.
El informe oficial también indica que 17.907 personas permanecen sin vivienda como consecuencia de los daños provocados por los sismos. En paralelo, se contabilizaron 856 edificaciones afectadas, de las cuales 190 colapsaron por completo debido a la intensidad del fenómeno.
Las tareas de asistencia humanitaria continúan a gran escala. Según las cifras difundidas por las autoridades, ya fueron atendidas 86.794 familias y 27.398 pacientes recibieron atención médica desde el inicio de la emergencia. El operativo también contempla la distribución de más de 9.600 toneladas de alimentos y millones de litros de agua potable para abastecer a las comunidades damnificadas.
Como parte del plan de respuesta, fueron instalados 87 campamentos transitorios destinados a alojar a quienes perdieron sus hogares o debieron ser evacuados por razones de seguridad. Estos espacios funcionan como centros de asistencia, donde se brinda alojamiento, alimentos, atención sanitaria y otros servicios esenciales mientras avanzan las tareas de recuperación.
Las autoridades también informaron que, desde el sismo principal, se registraron 1.102 réplicas. Esta situación mantiene en alerta a los organismos de emergencia y obliga a sostener los controles sobre edificios e infraestructura para prevenir nuevos riesgos para la población.
El despliegue de personal continúa en distintas regiones del país con el objetivo de acelerar la asistencia a los damnificados, garantizar el acceso a insumos básicos y avanzar en la evaluación de los daños materiales. Los equipos de emergencia trabajan de manera coordinada para responder a las necesidades más urgentes y restablecer progresivamente los servicios afectados.
Mientras tanto, miles de familias permanecen atravesando una situación crítica, marcada por la pérdida de viviendas, los daños en la infraestructura y las dificultades propias de una de las mayores emergencias naturales registradas en el país en los últimos años. Las tareas de reconstrucción demandarán un esfuerzo sostenido y las autoridades continúan actualizando el balance a medida que avanzan los operativos en las zonas afectadas.