A poco más de un mes de la llegada del Papa León XIV a la Argentina, la Iglesia católica y el Gobierno nacional atraviesan una relación marcada por el diálogo institucional, pero también por diferencias en cuestiones sociales y económicas.
El Pontífice visitará el país entre el 8 y el 11 de noviembre, con actividades previstas en Buenos Aires, Córdoba y Luján. El programa oficial contempla encuentros con el presidente Javier Milei, autoridades, jóvenes, trabajadores, representantes de distintas confesiones religiosas y fieles.
La proximidad de la visita abrió una etapa de coordinación entre distintos sectores. Representantes de la Iglesia argentina y funcionarios nacionales trabajan en aspectos vinculados con la seguridad, los traslados, la organización de los eventos y la participación de los fieles. También intervienen autoridades de la Ciudad de Buenos Aires y de las provincias de Buenos Aires y Córdoba.
En ese marco, la organización del viaje apostólico generó un espacio de trabajo conjunto que contrasta con las diferencias que fueron apareciendo durante la gestión de Milei. Las reuniones permitieron avanzar sobre cuestiones estrictamente vinculadas con la agenda del Papa y la logística de las actividades que tendrán lugar durante su estadía.
La visita fue anunciada oficialmente en septiembre y contempla una agenda de gran convocatoria. León XIV será recibido en Buenos Aires el domingo 8 de noviembre y posteriormente mantendrá un encuentro privado con Milei en la Casa Rosada. También participará de actividades en el Palacio Libertad y tendrá encuentros con distintos sectores de la sociedad.
El lunes 9 está prevista una misa frente al Monumento de los Españoles, además de encuentros con representantes del mundo del trabajo y referentes de distintas tradiciones religiosas. El martes 10 el Papa viajará a Córdoba, mientras que el miércoles 11 cerrará su paso por el país con una misa en Luján antes de continuar su viaje hacia Perú.
Pero mientras los equipos avanzan en los preparativos, las diferencias entre sectores de la Iglesia y la administración libertaria continúan apareciendo en el debate público.
Uno de los principales puntos de discusión está relacionado con las políticas sociales. Desde distintos sectores del catolicismo se expresaron cuestionamientos vinculados con el impacto de determinadas medidas oficiales sobre los sectores más vulnerables y con la situación de las personas con discapacidad.
La cuestión de la pobreza también ocupa un lugar central en los planteos de representantes de la Iglesia. La situación económica y las consecuencias sociales de las políticas de ajuste forman parte de las preocupaciones que distintas figuras religiosas vienen expresando públicamente.
Otro de los temas que genera diferencias es la discusión alrededor de las tierras rurales y la normativa que regula su adquisición por parte de extranjeros. El debate se instaló entre los asuntos que generan preocupación dentro de sectores vinculados con la Iglesia y organizaciones sociales.
A esto se suma la preocupación por el tono de las discusiones políticas en las redes sociales. Los cruces entre el oficialismo, dirigentes opositores, periodistas y distintas figuras públicas fueron señalados en reiteradas oportunidades como parte de un escenario de fuerte confrontación.
La llegada de León XIV, por lo tanto, se producirá en un contexto particular. Por un lado, el Gobierno y la Iglesia necesitan mantener una coordinación fluida para garantizar el desarrollo de una visita que tendrá una convocatoria multitudinaria. Por otro, existen diferencias sobre cuestiones que exceden la organización del viaje y se relacionan con la situación social y económica del país.
La Casa Rosada, por su parte, presentó la visita como un acontecimiento de relevancia institucional, social, cultural y religiosa. El Gobierno destacó el trabajo conjunto realizado con la Santa Sede, la Conferencia Episcopal Argentina y las jurisdicciones que estarán involucradas en las actividades.
La organización también incluyó medidas específicas para acompañar la llegada del Pontífice. Entre ellas, el Gobierno estableció el lunes 9 de noviembre como feriado nacional, mientras que el martes 10 será feriado en Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires, y el miércoles 11 en la provincia de Buenos Aires.
La expectativa por la visita también creció entre los fieles. En los últimos días, una multitud participó de la tradicional peregrinación a Luján, en un contexto marcado por la cercanía de la llegada del Papa. La actividad fue interpretada como una muestra del interés que genera el regreso de un Pontífice a la Argentina después de casi cuatro décadas.
La última visita de un Papa al país había sido la de Juan Pablo II en 1987. León XIV llegará entonces a una Argentina atravesada por fuertes debates políticos, económicos y sociales, y tendrá una agenda que incluye encuentros tanto con las autoridades como con sectores de la sociedad.
En ese escenario, el encuentro entre León XIV y Milei será uno de los momentos centrales de la visita. Ambos tendrán la oportunidad de mantener una reunión institucional en la Casa Rosada, mientras que el Pontífice también tendrá contacto directo con trabajadores, jóvenes, familias, religiosos y fieles.
A medida que se acerca noviembre, la relación entre la Iglesia y el Gobierno transita así una etapa particular: existe cooperación para organizar la llegada del Papa, pero permanecen abiertas diferencias sobre distintas políticas y sobre la situación social del país.
La visita de León XIV podría convertirse, de esta manera, en un punto de encuentro institucional en medio de una relación que durante los últimos años estuvo atravesada por posiciones diferentes. Con la cuenta regresiva ya en marcha, la Iglesia y el Gobierno deberán sostener la coordinación necesaria para una de las visitas internacionales más importantes que tendrá la Argentina durante 2026.