La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) puso en marcha un nuevo esquema de tasas para las importaciones de medicamentos, productos médicos e insumos sanitarios que reducirá los costos regulatorios en la mayoría de las operaciones. La medida quedó oficializada a través de la Disposición 2978/2026 y modifica por completo el sistema que regía hasta ahora.
El cambio reemplaza las escalas fijas por un modelo de alícuotas porcentuales calculadas sobre el valor FOB de la mercadería, es decir, el precio declarado en puerto de origen antes de su traslado al país. Según las estimaciones oficiales, cerca del 75% de los trámites de importación pasarán a pagar menos que con el esquema anterior.
Dentro del nuevo cuadro tarifario, las importaciones de medicamentos con valores de hasta $95 millones tributarán una tasa del 1,5%. Para montos superiores, la alícuota se reducirá al 1,25%. Hasta ahora, muchas de esas operaciones afrontaban cargos que oscilaban entre el 3% y el 5%, lo que elevaba considerablemente los costos administrativos y regulatorios.
La actualización también alcanza a los productos médicos y la tecnología hospitalaria, donde el límite de facturación se fijó en $55 millones. En paralelo, el rubro alimenticio tendrá un esquema similar con un tope de $50 millones para definir las categorías de aplicación.
Con esta modificación, el Gobierno busca darle mayor previsibilidad al sistema de importaciones vinculadas al sector sanitario y ajustar las tasas locales a parámetros más competitivos frente a otros mercados de la región. En los últimos años, distintos actores de la industria habían planteado que el esquema vigente había quedado desactualizado y generaba mayores cargas económicas para laboratorios y empresas.
Uno de los puntos que más cuestionamientos acumulaba era la rigidez de las escalas anteriores, que no diferenciaban adecuadamente el tamaño ni el valor de cada operación. Esto provocaba que algunas importaciones medianas o pequeñas terminaran pagando costos proporcionalmente altos para completar trámites ante la ANMAT.
El nuevo mecanismo apunta a corregir esa distorsión mediante un sistema porcentual que adapta el valor de la tasa al volumen real de cada importación. Desde el sector farmacéutico consideran que la medida podría agilizar operaciones y reducir parte de la carga burocrática que enfrentaban laboratorios y compañías vinculadas a la salud.
La reforma no solo impactará sobre las importaciones. También habrá cambios en distintos servicios internos vinculados a controles, auditorías y evaluaciones técnicas que realizan áreas estratégicas del organismo sanitario nacional.
Entre ellas se encuentran el Instituto Nacional de Medicamentos (INAME), la Dirección de Evaluación y Gestión de Monitoreo de Productos para la Salud y el Instituto Nacional de Productos Médicos. Los nuevos valores fueron redefinidos bajo criterios de actualización de costos y competitividad regional.
En el sector sostienen que el esquema anterior había provocado un aumento sostenido en la concentración de trámites administrativos, especialmente por parte de compañías multinacionales que operan en distintos países de América Latina. Esa situación generaba una mayor presión sobre las áreas técnicas encargadas de aprobar expedientes y controles sanitarios.
La modificación impulsada por la ANMAT busca ordenar ese sistema y establecer reglas más claras para las empresas que importan medicamentos, tecnología médica e insumos sanitarios en la Argentina. Ahora, el foco estará puesto en cómo impactará esta reducción de costos sobre los precios y la dinámica del mercado farmacéutico en los próximos meses.