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Presión fiscal

Argentina quedó primera en un ranking mundial por la carga impositiva a las fábricas

El informe advierte que los impuestos afectan la competitividad y el crecimiento productivo.

Argentina quedó primera en un ranking mundial por la carga impositiva a las fábricas

La industria argentina enfrenta uno de sus principales desafíos: el peso de los impuestos sobre las empresas que cumplen con sus obligaciones fiscales. Un informe del sector fabril señaló que la presión tributaria sobre las compañías formales alcanza el 56%, un nivel que ubica al país en el primer lugar entre las economías analizadas.

El relevamiento comparó la estructura impositiva de 30 países que representan una parte significativa de la economía global y evaluó distintos tributos que impactan sobre la actividad productiva. El resultado mostró que, cuando se observa únicamente a las empresas registradas, la carga fiscal argentina supera a la de otros mercados industriales relevantes.

El escenario se profundizó en los últimos años y uno de los factores señalados es el crecimiento de la informalidad dentro del entramado productivo. Según el análisis, mientras la presión tributaria general representa cerca del 28% del Producto Bruto Interno, el impacto sobre las fábricas que operan dentro del sistema formal es mucho mayor.

Entre los impuestos que más afectan a las compañías aparece el Impuesto a las Ganancias de Sociedades. La combinación de la tasa corporativa y el gravamen sobre dividendos lleva la carga efectiva sobre las ganancias empresarias a niveles de los más altos dentro del grupo de países estudiados.

También tiene un fuerte impacto el denominado impuesto al cheque, que mantiene a Argentina entre los países con mayor carga sobre las operaciones financieras. Este tributo es considerado por el sector industrial como una distorsión que encarece los costos y reduce la capacidad de inversión de las empresas.

El IVA también aparece como uno de los puntos críticos. Aunque la alícuota general es del 21%, las empresas enfrentan dificultades por la acumulación de saldos a favor y los tiempos administrativos para recuperarlos, una situación que afecta especialmente a pequeñas y medianas industrias.

A la presión nacional se suman los impuestos provinciales y municipales. Entre ellos, Ingresos Brutos es uno de los más cuestionados por el sector productivo debido a que se aplica en distintas etapas de la cadena comercial e industrial, aumentando el costo final de bienes y servicios.

Además, las empresas deben afrontar tasas municipales y otros tributos que, según el análisis, generan una superposición de cargas. Esta estructura impositiva es señalada como uno de los factores que reducen la competitividad de la producción argentina frente a otros países.

El impacto también alcanza al comercio exterior. Argentina continúa aplicando derechos de exportación, una herramienta que el sector fabril considera un obstáculo para mejorar la inserción internacional de las empresas nacionales.

Ante este panorama, las entidades industriales reclaman una reforma tributaria que reduzca impuestos distorsivos y otorgue mayor previsibilidad. Entre las propuestas planteadas aparecen cambios en las contribuciones patronales, incentivos para la formalización laboral y un marco de estabilidad para las inversiones productivas.

Para las fábricas argentinas, el desafío pasa por lograr una estructura impositiva que permita competir en igualdad de condiciones con otros países y favorecer nuevas inversiones, especialmente en sectores con capacidad de generar empleo y valor agregado.

 


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