La audiencia de este jueves en el juicio por la muerte de Diego Maradona estuvo atravesada por un clima cargado de discusiones, cambios de último momento y la declaración de Leopoldo Luque, quien habló en dos tramos y dejó una defensa que combinó argumentos técnicos con lo personal.
El debate se desarrolla en el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Isidro, donde se juzga a siete imputados por presunto homicidio con dolo eventual en relación a la muerte del exfutbolista, ocurrida el 25 de noviembre de 2020.
En la agenda de este jueves estaba previsto que declararan Gianinna Maradona, el médico Carlos Pinto —quien padece una enfermedad grave— y un efectivo policial. Sin embargo, ninguno de ellos terminó prestando testimonio.
El cambio se produjo en medio de un fuerte cruce en la sala, cuando el fiscal Patricio Ferrari se molestó luego de que Francisco Oneto pidiera que su defendido declarara durante la audiencia.

La decisión alteró el orden previsto y derivó en que Pinto fuera autorizado a retirarse, con la idea de que declare en otra jornada. A partir de ahí, el clima se tensó aún más. Hubo discusiones constantes entre las partes por cada planteo y objeción.
Luque decidió declarar y finalmente lo hizo en dos momentos: al inicio de la audiencia y luego, tras un cuarto intermedio, cuando retomó la palabra después de que se exhibieran chats que lo comprometían.
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En el arranque, el neurocirujano se plantó con una defensa directa: “Soy inocente y lamento mucho la muerte de Maradona”.
También buscó desarmar una de las versiones sobre su vínculo con el entorno del exfutbolista: “Dicen que yo llego a Diego Maradona por Morla, es una mentira total.” Y marcó desde el principio el límite de su rol: “Yo dije que era neurocirujano. No era clínico”.
En el desarrollo de su exposición, Luque avanzó sobre uno de los puntos centrales de su estrategia, que era la de cuestionar las conclusiones de la autopsia y de los peritos oficiales.
“No vengo a decir lo que me parece, vengo a decir lo que está escrito”, sostuvo, mientras entregaba documentación al tribunal y con un cuaderno abultado sobre sus manos que llevó para leer bibliografía médica y refutar las pericias de la Junta Médica.

Incluso fue más allá al referirse a las maniobras de reanimación que se hicieron el día en el que murió Maradona: “El paciente estuvo siendo reanimado durante una hora. Reanimaron un cadáver”.
Tras el cuarto intermedio, la audiencia retomó con la exposición de una serie de mensajes que complicaban la situación del imputado. Fue entonces cuando Luque volvió a declarar, pero con un tono distinto, y buscó reconstruir su vínculo con Maradona desde un lugar más personal.
“Se generó un vínculo a partir de mi historia. Yo era de Caraza, él de Fiorito. Jugábamos a la pelota en el mismo lugar”, describió. “Al principio yo lo veía como un dios, después lo empecé a ver como una persona”, sostuvo. En este tramo, parecía emocionado, pero no soltó ni una lágrima.
En esa línea, describió el estado del exfutbolista en los últimos años. Dijo que lo empezó a ver que estaba mal, triste y que tomaba mucho alcohol. Sobre eso, acotó: “Todos éramos conscientes de la recaída en el alcohol. Todos los que tenemos familiares con problemas sabemos que son pacientes que ciclan. Pero yo lo amaba, era mi ídolo y así lo sentía”.
Y aseguró que intentó intervenir: “Intenté que fuera a psiquiatras y psicólogos, él lo rechazaba. Yo solo lo quería ayudar”.