El Ministerio de Seguridad de la Nación presentó una denuncia penal contra el diputado nacional Rodolfo Tailhade por presunta infracción a la Ley 25.520 de Inteligencia, a raíz de expresiones vertidas en el Congreso durante una sesión informativa. La presentación judicial busca determinar si el legislador accedió a información de manera legítima o si incurrió en prácticas prohibidas por la normativa vigente.
La acusación se centra en posibles violaciones al artículo 43 de la ley, que sanciona a funcionarios o agentes públicos que realicen actividades de inteligencia no autorizadas, con penas que van de tres a diez años de prisión. Según la denuncia, resulta necesario esclarecer el origen de los datos expuestos públicamente sobre la custodia y la vida privada de la familia del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
El planteo judicial fue impulsado por autoridades legales del Ministerio de Seguridad, que solicitaron la apertura de una investigación para determinar si las declaraciones del diputado se basaron en fuentes oficiales o si implican el uso de información obtenida mediante mecanismos ilegales. El expediente quedó radicado en la Justicia federal, que deberá avanzar con las medidas de prueba correspondientes.
De acuerdo con la presentación, preocupa especialmente que un legislador nacional haya expuesto en el recinto detalles vinculados a la rutina, traslados y dispositivos de seguridad asignados a familiares de altos funcionarios del Poder Ejecutivo. En ese sentido, se advierte que la difusión de ese tipo de datos podría comprometer esquemas de protección oficial.
La denuncia también remarca que el uso de información sensible sobre dispositivos de custodia policial genera interrogantes sobre la seguridad institucional y el resguardo de datos vinculados a operativos de protección. Según el escrito, se trata de información que, de ser cierta, debería estar protegida por protocolos específicos.
El caso se originó tras una intervención parlamentaria en la que el diputado realizó referencias a movimientos personales de la esposa del jefe de Gabinete y a la logística de su custodia. En ese marco, también formuló cuestionamientos sobre gastos, viajes y actividades privadas, lo que derivó en una fuerte reacción política dentro del ámbito del Ejecutivo.
Desde el Gobierno se interpretó que parte de esas afirmaciones podrían encuadrar en el acceso indebido a información reservada o en el uso de datos obtenidos fuera de los canales institucionales habilitados. Por ese motivo, se solicitó a la Justicia que determine si existió algún tipo de actividad de inteligencia no autorizada.
La causa quedó en manos de un juzgado federal con intervención del Ministerio Público Fiscal, que deberá establecer si corresponde avanzar con imputaciones formales o si las expresiones del legislador se encuentran amparadas por el marco de la actividad parlamentaria.
Mientras tanto, el episodio reaviva el debate sobre los límites entre el control político, la libertad de expresión en el Congreso y la protección de información vinculada a la seguridad de funcionarios y sus familias. El caso se suma a una serie de tensiones recientes entre sectores del oficialismo y la oposición en torno al uso de datos sensibles en el debate público.