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Industria nacional

El dueño de Peabody alertó sobre la expansión del mercado negro y la competencia desleal

El empresario aseguró que la industria local enfrenta una competencia desleal creciente y cuestionó las condiciones para producir en el país.

El dueño de Peabody alertó sobre la expansión del mercado negro y la competencia desleal

El empresario Dante Choi, referente de la marca de electrodomésticos Peabody, volvió a cuestionar con dureza el escenario para la producción industrial tras haber atravesado un concurso de acreedores. En su análisis, advirtió que el principal problema no es solo la inestabilidad económica, sino el avance de la informalidad y un esquema de competencia que, según señaló, perjudica a quienes cumplen con las normas.

Choi sostuvo que el actual contexto vuelve “ingrato” el rol del empresario en la Argentina, en un escenario donde las reglas cambian con frecuencia y la presión impositiva impacta de lleno en la estructura de costos. En ese sentido, planteó que sostener una empresa industrial implica una carga creciente que termina desgastando incluso a proyectos con trayectoria y capacidad de innovación.

Uno de los puntos más críticos de su diagnóstico estuvo centrado en el funcionamiento del mercado de electrodomésticos. Según describió, la expansión de la venta informal, el contrabando y los canales no registrados generaron una distorsión que afecta directamente a la competencia. En ese marco, afirmó que hoy conviven productos que cumplen con todas las obligaciones fiscales y regulatorias con otros que ingresan o circulan sin los mismos controles.

Esa diferencia, remarcó, impacta de manera directa en los precios finales, generando una brecha difícil de sostener para las empresas que operan dentro de la legalidad. “El sistema termina castigando al que invierte, produce y genera empleo”, es la idea central que se desprende de su planteo.

El empresario también puso el foco en la falta de previsibilidad como uno de los factores que más condiciona la inversión productiva. La volatilidad de las reglas de juego, sumada a los vaivenes macroeconómicos, dificulta la planificación de largo plazo en la industria, un punto clave para sectores que requieren inversión en tecnología, empleo y logística.

En paralelo, Choi destacó que la supervivencia de Peabody luego del proceso judicial funcionó como un punto de inflexión para la compañía. Si bien reconoció el impacto de la crisis, aseguró que la firma logró sostener su operación y mantener su presencia en el mercado, apoyada en su capacidad de innovación y en el desarrollo de productos.

Sin embargo, el mensaje del empresario fue más allá de su caso particular. Planteó que el problema es estructural y que, de no corregirse las distorsiones del mercado, la industria nacional corre el riesgo de perder terreno frente a una economía cada vez más informalizada.

En ese sentido, advirtió que la combinación de presión fiscal, falta de controles efectivos y crecimiento de circuitos ilegales configura un escenario complejo para el sector productivo. Según su mirada, la consecuencia directa es una competencia desigual que erosiona el empleo formal y debilita el entramado industrial.

Finalmente, Choi dejó un mensaje de advertencia hacia el futuro: sin condiciones estables y sin una reducción de la informalidad, la capacidad de sostener producción local se vuelve cada vez más limitada, incluso para empresas consolidadas dentro del mercado argentino de electrodomésticos.


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