El hallazgo de ampollas de fentanilo de un laboratorio cuestionado volvió a poner bajo la lupa la investigación sobre la muerte de un enfermero, ocurrida hace pocas semanas en su departamento de Palermo. Entre los elementos secuestrados por los investigadores, se encontraron unidades del medicamento que había sido prohibido por la autoridad sanitaria nacional, lo que plantea dudas sobre cómo llegaron al domicilio y si existió alguna falla en los controles de distribución.
El procedimiento se realizó tras el hallazgo del cuerpo del enfermero, de 44 años, oriundo de Gualeguaychú. Los peritos encontraron sobre una mesada de granito una gran cantidad de ampollas de distintas drogas, junto con una jeringa, documentación y teléfonos celulares. Entre los fármacos hallados, sobresalieron ampollas de fentanilo citrato inyectable con la marca de HLB Pharma Group, laboratorio que ya estaba bajo investigación judicial por la presunta relación de sus productos con varias muertes.
La presencia de este fármaco no pasó desapercibida. Hace casi un año, la ANMAT prohibió la comercialización, distribución y uso de estas ampollas luego de detectar problemas de calidad que habían afectado a pacientes en distintos hospitales. Además, la Justicia había ordenado el decomiso de los lotes implicados para evitar que siguieran circulando en el país.
El hallazgo en el departamento del enfermero genera interrogantes sobre el momento en que las ampollas llegaron allí. Los investigadores buscan determinar si fueron adquiridas antes de la prohibición o si ingresaron posteriormente, lo que podría indicar que el operativo de recuperación de medicamentos no fue del todo efectivo.
El fentanilo es un analgésico de alta potencia, utilizado bajo estricta supervisión médica en hospitales. Su manipulación fuera de esos entornos representa un riesgo significativo, lo que convierte la presencia del medicamento en un domicilio particular en un dato especialmente relevante para la causa.
Además del fentanilo, en el lugar se secuestraron ampollas de otros medicamentos como anestésicos, sedantes, antibióticos y antiinflamatorios. La diversidad de drogas indica que el enfermero tenía acceso a un amplio rango de insumos médicos, lo que forma parte de la investigación para reconstruir las circunstancias previas a su muerte.
La causa judicial que analiza la circulación del fentanilo contaminado ya se encontraba en curso y apunta a determinar responsabilidades en la producción y distribución del laboratorio implicado. En este marco, el hallazgo de estas ampollas podría aportar evidencia concreta para vincular la muerte del enfermero con la cadena de medicamentos cuestionados.
Por ahora, los investigadores esperan los resultados de las pericias toxicológicas y el análisis de los teléfonos celulares y documentación secuestrada para establecer si hubo consumo de las sustancias halladas y si existe relación directa con el fallecimiento.
El caso vuelve a poner en debate los mecanismos de control sobre medicamentos sensibles y la efectividad de las medidas adoptadas para retirarlos del mercado. La aparición de fentanilo prohibido en un domicilio particular no solo complica la investigación, sino que también reabre la discusión sobre la seguridad en la distribución de fármacos de alto riesgo en todo el país.