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Suministro energético

Frío y demanda de gas generan cortes en GNC e industria

El aumento repentino del consumo de gas por las bajas temperaturas obligó a restringir el suministro en estaciones de GNC e industrias con contratos interrumpibles.

Frío y demanda de gas generan cortes en GNC e industria

El marcado descenso de las temperaturas en distintos puntos del país provocó un salto inmediato en la demanda de gas natural y puso en tensión al sistema energético. En ese contexto, se dispuso la restricción temporal del suministro de Gas Natural Comprimido (GNC) para estaciones de servicio que operan bajo contratos interrumpibles, además de limitaciones en consumos industriales.

La medida comenzó a aplicarse desde las primeras horas de la jornada y se mantendrá sin plazo definido, en función de la evolución del consumo y la disponibilidad del sistema. El objetivo central es preservar el abastecimiento para los usuarios prioritarios, principalmente hogares, hospitales y escuelas, que dependen del gas para calefacción en medio de la ola de frío.

El incremento de la demanda fue abrupto y superó las proyecciones habituales para esta época del año. Según datos del sistema energético, el consumo destinado a la demanda residencial registró un fuerte crecimiento respecto de semanas anteriores, impulsado por temperaturas medias considerablemente más bajas. Este comportamiento genera presión sobre la red de distribución, que debe equilibrar la oferta disponible con el pico de utilización.

Las restricciones afectan principalmente a estaciones de GNC que no cuentan con contratos firmes de abastecimiento, lo que las deja en una condición de suministro interrumpible. Este esquema, más económico pero menos prioritario, es el primero en ajustarse cuando el sistema entra en tensión. En cambio, las bocas de expendio con contratos firmes continúan operando con normalidad, aunque con mayores costos asociados a la garantía de provisión.

El mismo criterio se aplica a determinados sectores industriales, que también deben reducir o suspender temporalmente su consumo de gas para aliviar la red. La combinación de mayor demanda residencial y limitaciones en la oferta disponible obliga a realizar ajustes preventivos para evitar situaciones de escasez más severas.

El sistema energético argentino atraviesa cada año un período crítico entre el otoño y el invierno, cuando el consumo se dispara por el uso intensivo de calefacción. En ese marco, la infraestructura debe recurrir tanto a la producción local como a importaciones de gas natural licuado para cubrir los picos de demanda. Sin embargo, la disponibilidad de estos recursos puede verse condicionada por factores climáticos, logísticos y de precios internacionales.

La situación actual se da en un contexto en el que aún no se han registrado ingresos significativos de gas importado para reforzar el sistema, lo que incrementa la presión sobre la oferta local. A esto se suma la dinámica propia del mercado interno, donde el crecimiento de la demanda residencial en días de frío extremo suele generar ajustes inmediatos en la distribución.

El esquema de prioridades establece que los hogares tienen prioridad absoluta en el abastecimiento, seguidos por servicios esenciales. En último lugar quedan los consumos industriales y comerciales bajo modalidad interrumpible, que son los que absorben los recortes cuando el sistema necesita equilibrarse.

De acuerdo con la evolución del clima, las próximas jornadas serán clave para determinar la continuidad de las restricciones. Si las bajas temperaturas persisten, el sistema podría mantener las limitaciones preventivas; en caso de una mejora térmica, se espera una normalización gradual del suministro en los segmentos afectados. Mientras tanto, el consumo elevado mantiene en alerta a todo el sector energético.

 


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