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Justicia juvenil

Fuerte condena para el adolescente culpable del crimen de la nena Kim Gómez

El Tribunal de Responsabilidad Penal Juvenil N°1 de La Plata impuso una pena de 23 años y 4 meses de cárcel al adolescente hallado culpable del asesinato de la niña de 7 años durante un robo de auto.

Fuerte condena para el adolescente culpable del crimen de la nena Kim Gómez

La Justicia dictó una condena de 23 años y 4 meses de prisión para el adolescente declarado culpable del crimen de Kim Gómez, la nena de 7 años que murió tras ser arrastrada por un automóvil durante un violento robo ocurrido en la ciudad de La Plata. El fallo fue emitido por el Tribunal de Responsabilidad Penal Juvenil N°1, luego de varias jornadas de audiencias en las que se analizaron las pruebas del caso y las responsabilidades penales del acusado.

La sentencia recayó sobre Tobías Godoy, quien tenía 17 años al momento del hecho. El tribunal consideró acreditado que fue el autor material del delito de homicidio en ocasión de robo, una figura penal contemplada dentro del Código Penal argentino para los casos en los que una muerte ocurre en el contexto de un asalto. La pena impuesta se ubica entre las más altas previstas para este tipo de delito, cuya escala penal va de los 10 a los 25 años de prisión efectiva.

El fallo fue firmado por los jueces Marcelo Giorgis, Juan Carlos Estrada y Guillermo Mercenaro, quienes evaluaron tanto el veredicto previo del jurado popular como las pruebas reunidas durante la investigación judicial. Días antes de la sentencia, el 4 de marzo, el jurado ya había declarado culpable al acusado por el asesinato de la niña, lo que abrió el camino para que el tribunal definiera la pena correspondiente.

Durante la audiencia final del juicio, la fiscal Mercedes Catani solicitó que se impusiera la misma condena que finalmente decidió la Justicia: 23 años y 4 meses de prisión. Para la acusación, las pruebas demostraron con claridad que el joven fue quien condujo el vehículo robado y que su accionar derivó directamente en la muerte de la menor.

Desde la fiscalía se sostuvo que el hecho se produjo en el marco de un robo violento y que el acusado tuvo una participación central en la secuencia que terminó con el trágico desenlace. Bajo esa perspectiva, la figura penal de homicidio en ocasión de robo fue considerada la adecuada para describir lo ocurrido.

Por su parte, la defensa del joven planteó una postura diferente durante el proceso. Los abogados argumentaron que la muerte de la niña no había sido intencional y pidieron que el hecho fuera encuadrado como homicidio culposo. Bajo esa interpretación, solicitaron que se aplicara una pena significativamente menor, de siete años de prisión.

Sin embargo, el tribunal no hizo lugar a ese planteo. Los jueces consideraron que la conducta del acusado, en el contexto de un robo y con el conocimiento de que la menor se encontraba dentro del vehículo, resultó determinante para el resultado fatal.

El caso se tramitó bajo el régimen penal juvenil debido a la edad que tenía el acusado cuando ocurrió el crimen. En ese momento tenía 17 años, por lo que la legislación argentina establece que debe ser juzgado conforme a las normas aplicables a menores de edad, aunque actualmente ya haya alcanzado la mayoría de edad.

Este aspecto fue clave durante el proceso judicial, ya que el sistema penal juvenil contempla criterios específicos para la determinación de las penas. Aun así, la gravedad del hecho y las circunstancias en que ocurrió llevaron al tribunal a imponer una sanción cercana al máximo previsto por la ley.

En relación con el otro adolescente que participó del robo, la situación judicial es distinta. Según lo establecido en la investigación, el segundo involucrado es inimputable debido a su edad al momento del hecho, por lo que no puede ser juzgado bajo el régimen penal vigente.

El crimen que conmocionó al país ocurrió en febrero de 2025 en el barrio Altos de San Lorenzo, ubicado al sur de la ciudad de La Plata. Aquella tarde, la madre de Kim había detenido su vehículo frente a un supermercado para realizar unas compras rápidas. La niña permanecía dentro del auto cuando se produjo el asalto.

En ese momento, dos adolescentes aprovecharon la situación para robar el vehículo. Sin advertir inicialmente la presencia de la menor o sin detenerse ante ello, se subieron al automóvil y escaparon rápidamente del lugar.

Durante la fuga, los asaltantes intentaron sacar a la niña del auto. Sin embargo, Kim estaba sujeta con el cinturón de seguridad, lo que impidió que pudiera ser expulsada del vehículo. Como consecuencia de esa situación, la menor quedó atrapada mientras el auto avanzaba.

La dramática secuencia se extendió por más de quince cuadras. Durante ese trayecto, la niña fue arrastrada mientras el vehículo continuaba su marcha por distintas calles del barrio. Las pericias posteriores determinaron que ese arrastre fue el que provocó las lesiones mortales.

El recorrido terminó en la zona de Puente de Fierro, donde el Fiat Palio robado terminó cayendo en un canal en la intersección de las calles 28 y 82. Allí fue hallado el vehículo, y debajo del mismo encontraron el cuerpo de la niña sin vida.

Tras el accidente, los dos adolescentes escaparon corriendo del lugar. Sin embargo, el operativo policial desplegado en la zona permitió detenerlos poco tiempo después.

El caso generó una profunda conmoción social y abrió un fuerte debate sobre la violencia en hechos delictivos y el funcionamiento del sistema penal juvenil en Argentina. Durante los meses que siguieron al crimen, el expediente avanzó con distintas etapas judiciales, pericias y testimonios que permitieron reconstruir la secuencia del hecho.

La investigación reunió pruebas clave, entre ellas registros de cámaras de seguridad, testimonios de testigos y pericias accidentológicas. Ese conjunto de elementos fue presentado durante el juicio y permitió a los jueces establecer la responsabilidad penal del acusado.

Con la sentencia ya dictada, el proceso judicial alcanza una de sus instancias más importantes. La condena establece una pena de cumplimiento efectivo y representa el cierre de un caso que tuvo un fuerte impacto social por la violencia del hecho y la corta edad de la víctima.

La decisión del tribunal se suma ahora al veredicto previo del jurado popular, que ya había determinado la culpabilidad del acusado. Con ambos pronunciamientos, la Justicia dejó fijada la responsabilidad penal del joven por el crimen que terminó con la vida de la niña de 7 años.


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