El gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, volvió a estar en el centro de la polémica tras protagonizar un encuentro con alumnos durante la inauguración de la EPEP N° 548 “Prof. Rodolfo Reynaldo Benítez”. El diálogo, difundido por la agencia oficial de la provincia, fue criticado por su evidente proselitismo y por la forma en que los niños destacaron únicamente los logros del mandatario, ganándose el apodo mediático de “Tío Gildo”.
En la actividad, tres estudiantes realizaron preguntas que más parecían elogios que cuestionamientos. Uno de los pequeños entrevistadores introdujo la charla afirmando que cada escuela brinda nuevas oportunidades y destacó la importancia de contar con educación de calidad. La pregunta inicial al gobernador fue directa: “¿Qué se siente ayudar a tantos niños y hacerlos felices?”.
La respuesta de Insfrán, aunque con un tono cercano, reforzó la narrativa que los alumnos habían construido: la política al servicio de la educación, con un reconocimiento explícito a su gestión y a los programas de entrega de útiles escolares. Incluso remarcó que la distribución de guardapolvos y zapatillas alcanzaba a toda la provincia, no solo a la capital, buscando subrayar su alcance territorial.
La secuencia final del encuentro fue la que terminó de viralizar la polémica: tras recibir agradecimientos por los kits escolares, uno de los alumnos cerró la entrevista con la frase que rápidamente se convirtió en tendencia: “Con el honor de que nos haya acompañado el señor gobernador, el querido tío Gildo”. La expresión despertó risas entre los presentes, pero también cuestionamientos por parte de críticos de la práctica.
El encuentro se da en un contexto político donde Insfrán mantiene un perfil de gobierno prolongado, con más de 30 años en el poder. Durante el acto, el mandatario aprovechó para criticar al gobierno nacional, señalando que, pese a amenazas o recortes de fondos, su administración siempre prioriza la atención a los sectores más necesitados. También lanzó comentarios irónicos sobre recientes discursos de líderes nacionales, reforzando su postura política frente a la audiencia local.
Especialistas en educación y comunicación han señalado que situaciones como la de “Tío Gildo” pueden generar debates sobre los límites entre la actividad educativa y la promoción política dentro de las escuelas. Si bien la dinámica se presentó como un programa educativo conducido por los alumnos, la secuencia dejó la sensación de que los niños eran usados como vehículo de reconocimiento hacia el mandatario.
En redes sociales, la repercusión fue inmediata. El apodo “Tío Gildo” se convirtió en tendencia, y usuarios de todo el país cuestionaron la manera en que se llevó adelante la actividad. La combinación de niños entrevistando a un gobernante y la ausencia de preguntas críticas generó un debate sobre la transparencia y la autonomía en la educación.
Más allá de la polémica, la inauguración de la escuela incluye mejoras estructurales, entrega de kits escolares y promesas de fortalecer la educación en la provincia. Sin embargo, para muchos observadores, el foco mediático quedó centrado en la puesta en escena de la entrevista, en la figura del gobernador y en la viral frase que resumió el momento.
El caso de “Tío Gildo” se suma a otros episodios recientes donde la presencia de políticos en actividades escolares ha generado cuestionamientos sobre la línea que separa la gestión educativa de la promoción política. Mientras tanto, en la escuela, los niños continuaron con sus tareas educativas, pero el encuentro quedó grabado como un ejemplo de cómo una dinámica aparentemente inocente puede trascender más allá del aula y convertirse en noticia nacional.