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Tensión diplomática

Javier Milei enfrentó momentos de máxima incomodidad en Nueva York

El Presidente defendió su rumbo económico frente a las incisivas preguntas sobre recesión, empleo y el cepo cambiario durante una entrevista con Bloomberg News.

Javier Milei enfrentó momentos de máxima incomodidad en Nueva York

El paso del presidente Javier Milei por Estados Unidos dejó una escena cargada de tensión mediática. Tras su exposición en el Club Económico de Nueva York, el jefe de Estado protagonizó un cruce periodístico con John Micklethwait, editor jefe de la agencia Bloomberg, quien lo puso a prueba con cuestionamientos directos sobre el rumbo del país.

La tensión se sintió desde el primer momento, cuando la conversación se enfocó en la actividad económica y el riesgo de una recesión. Al ser consultado sobre las cifras que marcan una contracción del nivel de actividad en los últimos meses, el mandatario rechazó de plano los números presentados y sostuvo que la economía acumula un ciclo de crecimiento constante. Según su explicación, las estadísticas que señalan una caída responden únicamente a desacuerdos metodológicos en la medición.

El debate subió de tono al abordar el mercado de trabajo. El periodista le marcó la persistente inquietud social respecto a la falta de empleo formal, a lo que el Presidente respondió destacando la creación de puestos en el sector privado y sumando a esa ecuación las bajas concretadas en el sector público. La forma de justificar esos despidos estatales como parte de un proceso de ordenamiento laboral generó asombro entre varios de los presentes en la sala.

Los controles de cambio representaron otro de los momentos más ríspidos del encuentro. Frente al señalamiento de mantener restricciones financieras a pesar de definirse como un defensor del libre mercado, Milei justificó las medidas aludiendo a la herencia económica recibida. Argumentó que la gran mayoría de las trabas fueron removidas y adujo que la continuidad de ciertos límites busca proteger el sistema frente a sectores de la oposición que, según sus palabras, podrían desestabilizar la economía si se liberara todo el esquema de inmediato.

El eje geopolítico tampoco estuvo exento de cruces. Al ser cuestionado por el vínculo comercial con China y su contraste con los discursos previos a su llegada al Gobierno, el mandatario desmarcó la actividad de los privados de las decisiones estatales y defendió la libertad de los importadores locales para comerciar con cualquier mercado global.

Hacia el final del intercambio, la discusión se trasladó a la soberanía de las Islas Malvinas. El mandatario reafirmó de manera categórica la postura nacional sobre el archipiélago y remarcó que cualquier avance en la materia se dará dentro del marco del respeto a la legalidad y la diplomacia, concluyendo así una jornada donde la agenda internacional obligó al oficialismo a ofrecer explicaciones directas sobre sus frentes más complejos.

 


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