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Crisis económica

La actividad económica cae a niveles críticos y complica los planes de Milei

La actividad retrocedió entre diciembre de 2025 y agosto de 2026. La industria, el comercio y la construcción están entre los sectores más afectados.

La actividad económica cae a niveles críticos y complica los planes de Milei

La economía argentina atraviesa uno de sus períodos más complicados de las últimas tres décadas. Entre diciembre de 2025 y agosto de 2026, la actividad acumuló una caída del 3,9%, un retroceso que la ubica entre los cuatro peores registros para los primeros ocho meses del año desde 1993.

El desempeño se acerca a los antecedentes de crisis como la del Tequila de 1995, el derrumbe económico de 2001 y la pandemia de 2020. Aunque las circunstancias son diferentes, la magnitud de la contracción enciende señales de alarma sobre la evolución del programa económico de Javier Milei.

En julio, la actividad se desplomó un 2,8% mensual y en agosto apenas avanzó un 0,1%, una mejora insuficiente para recuperar lo perdido. Así, el nivel general de la economía quedó por debajo del registrado al cierre del año pasado.

La caída alcanza a la mayoría de los sectores

El deterioro no se limita a unas pocas actividades. De los 16 sectores que componen la economía, solamente tres superaron los niveles de diciembre de 2025: minería y canteras, hoteles y restaurantes, y servicios sociales y de salud.

En cambio, la industria manufacturera acumuló una baja del 3,2%, la construcción retrocedió un 4% y el comercio cayó un 4,8%. Estos rubros tienen un peso significativo en la producción nacional y en la generación de empleo privado formal.

La situación repercute sobre el consumo, los ingresos familiares y las decisiones de inversión. Cuando las empresas producen menos y las ventas se debilitan, también disminuyen las posibilidades de ampliar planteles de trabajadores y sostener una recuperación del mercado interno.

En contraste, la minería registró un crecimiento del 6% durante el año, mientras que la producción petrolera aumentó más del 15% interanual. El impulso energético y extractivo, sin embargo, todavía no logra compensar las pérdidas de las actividades más vinculadas con el consumo cotidiano.

Las proyecciones de crecimiento pierden fuerza

Las perspectivas para el cierre de 2026 también se volvieron más inciertas. Las estimaciones del mercado redujeron la previsión de crecimiento anual del 3% al 1,5% entre junio y septiembre.

Incluso esa meta podría resultar difícil de alcanzar. Para cumplirla, la actividad debería registrar una recuperación mensual cercana al 2% entre septiembre y diciembre, un salto considerable frente a los resultados recientes.

Evitar que el promedio anual termine en terreno negativo exigiría un desempeño más moderado, aunque tampoco está garantizado. La evolución de los próximos meses será determinante para establecer si la economía consigue estabilizarse o profundiza la recesión.

Los primeros indicadores de septiembre no muestran todavía una recuperación generalizada. Las ventas minoristas retrocedieron un 1,2%, la producción automotriz cayó un 3,6% y el acero crudo registró una baja del 4%. También hubo señales positivas en la producción metalúrgica y el consumo de cemento, pero no alcanzan para confirmar un cambio de tendencia.

El crédito y las expectativas empresariales, bajo presión

Las dificultades para acceder al financiamiento representan otro obstáculo. Entre julio y septiembre, los préstamos en pesos disminuyeron un 0,5% en términos reales. El crédito destinado a las familias cayó un 2%, mientras que el financiamiento empresarial permaneció estancado.

A esto se suma la cautela de las empresas. Una parte de los industriales anticipa una reducción de la producción durante el último trimestre, mientras que otros advierten sobre la acumulación de existencias ante las dificultades para colocar sus productos.

El escenario también afecta la confianza en el Gobierno. Aunque el indicador correspondiente a octubre mostró una leve mejora mensual, acumula una caída del 20,7% durante 2026.

Con las elecciones presidenciales de 2027 en el horizonte, la evolución económica será un desafío central para Milei. La expansión de la energía y la minería convive con el retroceso de sectores que concentran buena parte del empleo y del consumo.

El desafío para el Gobierno será conseguir que la estabilización se traduzca en mayor producción, mejores ingresos y una recuperación sostenida de la actividad. Por ahora, los indicadores mantienen abierto el riesgo de que 2026 termine con una economía en contracción.

 


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