La investigación por la muerte de Ángel López sumó un dato clave tras conocerse el informe final de la Junta Médica, que confirmó que el nene de cuatro años presentaba 21 golpes en el cuerpo y una infección respiratoria que avanzó sin tratamiento hasta convertirse en fatal. Para los investigadores, el cuadro evidencia una situación extrema de violencia y abandono.
De acuerdo con la autopsia, el menor murió por una bronconeumonía asociada a un traumatismo craneoencefálico. Los peritos concluyeron que ambas condiciones actuaron de manera conjunta y derivaron en un desenlace irreversible.
La fiscalía descartó así la hipótesis inicial de una supuesta muerte súbita que habían mencionado la madre del niño y su pareja. Según la reconstrucción judicial, el cuadro de salud del menor llevaba varios días de evolución y existieron signos evidentes de deterioro físico que no recibieron atención médica.
El informe forense también señaló que el niño atravesó un proceso agónico incompatible con la versión aportada por los imputados, quienes aseguraban que había estado jugando con normalidad antes de morir.
Los investigadores sostienen que la infección respiratoria comenzó a desarrollarse semanas antes del fallecimiento y que nunca se buscó asistencia profesional. A eso se sumaron múltiples lesiones traumáticas detectadas en distintas partes del cuerpo.
Además, los peritos advirtieron indicadores de descuido severo. Ángel pesaba apenas 19 kilos y presentaba signos compatibles con mala alimentación y rechazo de alimentos, elementos que ahora forman parte del expediente judicial.
Para la fiscalía, la combinación entre los golpes, el deterioro físico y la falta de cuidados conformó un contexto de maltrato infantil sostenido. Los fiscales consideran que quienes estaban a cargo del menor ignoraron deliberadamente síntomas que requerían atención urgente.
Tras la audiencia realizada en las últimas horas, la causa mantuvo las imputaciones originales. La madre continúa acusada por homicidio agravado, mientras que su pareja sigue imputada por homicidio simple.
Los investigadores remarcaron que las nuevas conclusiones médicas no modifican el eje central del expediente, sino que fortalecen la hipótesis de responsabilidad de ambos acusados en la muerte del niño.
Con las pruebas científicas incorporadas, la fiscalía avanzará ahora sobre nuevas medidas para reconstruir los últimos días de vida de Ángel López y determinar el grado de participación de cada imputado en el caso que conmociona al país.