La enfermedad renal crónica continúa creciendo en Argentina y ya afecta a uno de cada diez habitantes. El dato preocupa al sistema sanitario, especialmente por el aumento sostenido de pacientes que necesitan diálisis y por los desafíos que todavía existen en torno a la calidad de los tratamientos.
Actualmente, en el país hay alrededor de 30 mil personas que realizan diálisis crónica, mientras que cada año se suman entre 7 mil y 8 mil nuevos pacientes. La enfermedad impacta principalmente en adultos y muchas veces avanza de manera silenciosa, por lo que los especialistas remarcan la importancia de los controles médicos y el diagnóstico temprano.
Argentina mantiene una cobertura amplia para tratamientos de diálisis y trasplantes renales. Cada año se realizan entre 1.500 y 2.000 trasplantes, aunque el número todavía no alcanza para responder al crecimiento de pacientes que ingresan al sistema de diálisis.
En este contexto, referentes del sector de salud debatirán sobre el presente y el futuro de la atención renal durante la Segunda Jornada Nacional de Calidad de Diálisis, que se realizará el 15 y 16 de mayo en Alta Gracia, Córdoba. El encuentro reunirá a profesionales, prestadores, auditores y autoridades sanitarias de distintas provincias.
Uno de los principales puntos que se pondrá sobre la mesa será la necesidad de avanzar hacia estándares de calidad más homogéneos en todo el país. Si bien Argentina cuenta con centros especializados y profesionales capacitados, todavía existen diferencias importantes entre regiones y establecimientos.
Especialistas del sector sostienen que en las últimas décadas hubo un crecimiento importante en el acceso a los tratamientos gracias a los avances tecnológicos y a la ampliación de la cobertura médica. Sin embargo, aseguran que ese crecimiento no siempre estuvo acompañado por mejoras sostenidas en la calidad de atención.
La discusión ya no pasa solamente por garantizar que los pacientes accedan a diálisis, sino también por cómo se brinda ese tratamiento, cuáles son los resultados y qué controles se realizan para asegurar mejores condiciones de vida.
Además, remarcan que el aumento de la demanda y la complejidad de los casos generan presión sobre el sistema sanitario, lo que obliga a optimizar recursos, fortalecer la gestión y trabajar con indicadores concretos de calidad.
Otro de los desafíos señalados por especialistas es lograr un seguimiento más eficiente de los pacientes con factores de riesgo, como hipertensión arterial, diabetes y enfermedades cardiovasculares, patologías que suelen estar vinculadas al deterioro renal.
En paralelo, también se busca impulsar campañas de prevención y concientización para fomentar hábitos saludables, controles periódicos y consultas médicas tempranas. Detectar la enfermedad en etapas iniciales puede evitar complicaciones severas y retrasar la necesidad de diálisis.
La problemática renal mantiene en alerta a profesionales y entidades sanitarias de todo el país. Mientras crece la cantidad de pacientes, el foco ahora apunta a mejorar la calidad de los tratamientos y garantizar una atención más equitativa y eficiente en todo el sistema de salud argentino.