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Incendios en la Patagonia

La lluvia trajo alivio tras días críticos de incendios en Chubut

Las primeras precipitaciones alcanzaron a localidades de la comarca andina luego de jornadas marcadas por el fuego, que ya arrasó con miles de hectáreas y dejó brigadistas gravemente heridos.

La lluvia trajo alivio tras días críticos de incendios en Chubut

El clima dio un respiro este domingo en la región cordillerana de Chubut, golpeada por una serie de incendios forestales que se mantuvieron activos durante varios días y avanzaron sin control sobre extensas zonas rurales y de bosque nativo. Tras un escenario dominado por el fuego, el viento y la sequedad extrema, las primeras lluvias comenzaron a caer en distintas localidades de la comarca andina y trajeron un alivio esperado, aunque todavía insuficiente para dar por superada la emergencia.

Las precipitaciones se registraron durante la tarde en áreas como Epuyén, El Hoyo, Esquel y sectores del Parque Nacional Los Alerces, además de parajes cercanos que venían siendo afectados de manera directa por el avance de las llamas. En algunos puntos, la lluvia fue persistente durante varios minutos, lo que permitió humedecer el terreno y bajar la intensidad del fuego en los focos más activos.

Hasta el momento, el incendio ya consumió alrededor de 12.000 hectáreas, en su mayoría en las inmediaciones de Epuyén, donde la situación se agravó de manera notable en el transcurso de la última semana. El sábado fue el día más crítico, cuando las ráfagas de viento provocaron un rápido cambio en la dirección de las llamas y duplicaron la superficie afectada en pocas horas, complicando el trabajo de brigadistas, bomberos y voluntarios.

El domingo había comenzado con un panorama poco alentador. El cielo despejado, la baja humedad y el viento sostenido hacían prever una jornada aún más compleja. Sin embargo, con el correr de las horas el escenario cambió de manera abrupta: la temperatura descendió, aparecieron nubes densas y finalmente se produjo la llegada de la lluvia, que tomó por sorpresa tanto a los equipos en terreno como a los vecinos de la zona.

El contraste fue evidente incluso en rutas clave de la región. En tramos de la Ruta Nacional 40, que el día anterior habían sido cerrados de manera preventiva por la cercanía del fuego al asfalto, la imagen pasó de columnas de humo y llamas visibles a banquinas húmedas y una lluvia constante. En las laderas de las montañas, el suelo oscuro y mojado marcó una diferencia clara frente a los días previos de sequedad extrema.

Especialistas remarcan que, para que las lluvias tengan un impacto real y sostenido en el control del incendio, sería necesario que se acumulen entre 20 y 30 milímetros de agua. Si bien las precipitaciones de este domingo representaron un alivio inmediato y ayudaron a frenar el avance en algunos sectores, el riesgo de reactivación sigue latente, especialmente si las condiciones meteorológicas vuelven a ser adversas.

El pronóstico previo indicaba la posibilidad de lluvias recién hacia mediados de semana, por lo que la llegada anticipada del agua fue recibida con esperanza por quienes vienen trabajando sin descanso en el combate del fuego. Aun así, las tareas continúan y se mantienen los operativos de control y vigilancia para evitar nuevos focos o reinicios en zonas ya afectadas.

La emergencia dejó también un saldo preocupante en materia de salud. En las últimas horas se confirmó que dos personas resultaron gravemente heridas mientras participaban de las tareas para contener el incendio. Se trata de un brigadista y de un vecino que se había sumado de manera voluntaria a los trabajos en el terreno.

El caso más delicado es el del brigadista, quien sufrió quemaduras de extrema gravedad en más de la mitad de su cuerpo y debió ser trasladado de urgencia a un centro de salud de mayor complejidad. Su estado es crítico y permanece bajo cuidados intensivos, según los primeros partes médicos conocidos.

El segundo herido es un vecino de la zona de Lago Puelo que colaboraba como voluntario en el combate del fuego. Presenta quemaduras en aproximadamente el 20% del cuerpo y compromiso en las vías respiratorias, por lo que también permanece internado en terapia intensiva, con evolución reservada.

Mientras las lluvias generan una tregua parcial, la situación en la Patagonia sigue siendo delicada. Las autoridades y los equipos de emergencia insisten en la necesidad de extremar los cuidados, evitar cualquier tipo de quema o actividad riesgosa y respetar las restricciones vigentes, en un contexto donde el impacto de los incendios forestales vuelve a encender alarmas ambientales y sociales en toda la región.


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